Si alguien me hubiera preguntado alguna vez qué partido de unos Juegos Olímpicos es el que querría presenciar sí o sí, no tengo ninguna duda de que hubiera elegido este. España – Estados Unidos. No hay más. Y este partido, el que se ha disputado en el Saitama Super Arena, se ha sumado por desgracia a la lista de eliminaciones o derrotas de ‘La Familia’ en unos Juegos. Atenas 2004, Pekín 2008 (ay, la final de Pekín), Londres 2012, Río 2016 y ahora Tokio. En un gélido pabellón de Saitama, donde fuimos campeones en 2006, solo Ricky Rubio mantuvo vivo el sueño de vencer por fin a los Estados Unidos en una cita olímpica. Sabor agridulce: su mejor partido vistiendo con la camiseta de España y la mayor anotación de un jugador español en unos Juegos es una derrota que es, poniéndonos dramáticos, el fin de una era. Al adiós ya casi oficial de Pau Gasol se sumaba el anuncio de su hermano minutos después de acabar el encuentro: Pau y Marc ya no volverán a vestir la camiseta de la selección española después de estos cuartos de final del baloncesto masculino, parte de una jornada de martes en los Juegos que hemos bautizado en la prensa española en las últimas horas como 'Supermartes'. Súper, súper... tampoco mucho.

De camino al Super Arena en el bus de la prensa por la mañana, comentábamos con el compañero de Eurosport Antonio Arenas la nueva medalla de plata española en estos Juegos. Eran las 11.45h y Teresa Portela lograba, por fin, una medalla olímpica. La mañana había comenzado bien en el Estado Olímpico, con pleno en el 1.500 metros y el pase de la siguiente ronda de Aauri Bokesa en el 400 metros, pero en la vela varias de las opciones de metales se las llevaba el viento, excepto la de Joan Cardona, que amarraba el bronce en una final de regata de clase Finn memorable. Mientras ‘La Familia’ jugaba contra Estados Unidos, los Hispanos superaban a Suecia para meterse en las semifinales y en la lucha por las medallas en este ‘Supermartes’ que reservaba para la sesión de tarde más sinsabores y alguna alegría. De nuevo polémica en el boxeo con la derrota de Gabriel Escolar; dos alegrías en el Estadio Olímpico, con las clasificaciones de Asier Martínez en semifinales de los 110 vallas y la de Mohamed Katir, que entró en la final del 5.000 ganando su serie.

Dani Olmo (c) disputa el balón ante el defensa japonés Hiroki Sakai (d) EFE / Miguel Gutiérrez

El último plato del día también se servía en Saitama, donde la selección nacional de Luis de la Fuente buscaba meterse en una final olímpica por primera vez desde Sídney 2000. Y lo logró. De manera más que sufrida, a pocos minutos del final de la prórroga ante Japón, con un gran gol de Marco Asensio que asegura un nuevo metal para España. Brasil será el rival de la selección, el sábado en Yokohama.

Así se cerraba una maratoniana jornada que vivimos en su mayoría desde Saitama. Toca volver a Tokio a descansar, ya que mañana, a primera hora aquí en Japón y a medianoche en España, dos deportistas malagueñas comienzan su competición: Paula Ruiz en aguas abiertas (diez kilómetros de nado en el parque marino de Odaiba) y Azahara Muñoz inicia el torneo de golf femenino en el campo de Kasumigaseki.

Simone Biles volvió a sonreír

Al margen del baloncesto y el fútbol en Saitama, la prensa ponía sus ojos en un regreso a la competición. El de la norteamericana Simone Biles a la final de barra de equilibrios, en la que logró la medalla de bronce por detrás de las gimnastas chinas y recuperó la sonrisa perdida a inicios de los Juegos, cuando se retiraba de la competición y sacaba a la luz los problemas que la excesiva presión causaba en la salud mental de atletas como ella.