07 de abril de 2011
07.04.2011
Cartas al director

La gran olvidada

07.04.2011 | 04:39

El pasado día 21 de marzo se celebró el Día contra el Racismo y la Xenofobia. Sin embargo, la planificación española de sus recursos para la Cooperación Internacional discrimina totalmente a África.

La AECID (Agencia Española para la Cooperación Internacional al Desarrollo) sólo financia actualmente los proyectos de agua en Centro y Sudamérica, acordados por el señor Zapatero en la Cumbre Iberoamericana de 2007 en Santiago de Chile (del famoso «¿Por qué no te callas?»). Justo donde los intereses españoles (Telefónica, Tabacalera, BBVA, etc.) amplían sus mercados. 1500 millones de dólares para proyectos de agua en Iberoamérica, y 0 céntimos para África. Hecho incongruente por dos razones:

1º.- La necesidad más evidente de agua potable se da en África, donde las enfermedades diarreicas a causa del agua contaminada causan muchas más víctimas que el SIDA, la tuberculosis o la malaria.

2º.- España lideró con Holanda, desde el s. XVI, la captura de prisioneros esclavos en África para «mejor explotar los recursos» de América «sin dañar a la población nativa», según aconsejaba Fray Bartolomé de las Casas. Además, hemos participado en la explotación de territorios africanos: Guinea, Sidi-Ifni, norte de Marruecos, Sáhara, etc.; actualmente, nuestras empresas siguen actuando allí. Resulta indignante escuchar discursos sobre «Alianza de Civilizaciones», mientras se sigue perpetuando la amistad con los países hispanos y se ignora a los más necesitados del África subsahariana, un gigantesco campo de concentración.

Las medidas militares contra Libia, país al que Europa vendió armas primero y ataca después, son muestra de los intereses económicos que subyacen tras cada decisión. Cooperación y fomento de los Derechos Humanos es lo que África necesita, pero la «Gran Muralla» europea permite y colabora con regímenes corruptos del Sur para así mantener una posición dominante en el mercado con sus multinacionales. Basta ya de discriminación: África merece, por justicia histórica, más cooperación internacional.

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