11 de junio de 2012
11.06.2012
Plaza pública

Rescatados con alegría

11.06.2012 | 07:00

Dice Rajoy que, sin las reformas, España habría sido intervenida. No solo no lo ha sido, sino que lo del sábado fue un favor que España hizo a Europa: les vamos a ayudar a consolidar el euro permitiendo que ustedes nos ayuden a consolidar nuestros bancos. Cien mil millones de gracias. Pero también se puede mirar de otra manera: a pesar de las reformas –Guindos I, Guindos II– el sistema financiero español ha debido ser rescatado.

Solo los bancos, nos repiten, pero el ministro alemán insiste en que el préstamo es a España, para que lo ponga en manos del FROB que, a su vez, lo canalizará a las entidades a recapitalizar. Luego, es el estado quien responde si la cosa no funciona. A uno, que no entiende de economía, le mosquea lo de recapitalizar con préstamos. Dijo el nuevo presidente de Bankia, Goirigolzarri, que los miles de millones que necesitaba eran para quedarse, no para devolverlos. ¿Habrá que vender los bancos recapitalizados para saldar la deuda?

A casa señor, su honor: Rajoy ha conseguido un préstamo en buenas condiciones yendo de cancillería en cancillería con el «too big to fail», «demasiado grande para caer». O sea: «si me hundo, os arrastro». Pero un préstamo es un préstamo, aumenta el montante de la deuda y del déficit con sus intereses, y detrae disponibilidades de dinero para otros usos.

La buena noticia es que pudo ser peor. La mala es haber llegado hasta aquí, y cabe siempre preguntarse cómo. A ello, y no al pim-pam-pum tradicional, deberían aplicarse los parlamentarios, porque esta es su verdadera tarea. Las responsabilidades políticas las cobrarán los electores, y las penales, los tribunales; extraer y aplicar lecciones de gobernanza es, en cambio, la plena responsabilidad de la política.

En dicha tarea, por favor, abandonen la cancioncilla de que todos hemos vivido por encima de nuestras posibilidades. Discriminen, por favor. Según datos de la Asociación Hipotecaria Española, en diciembre pasado la «dudosidad» del crédito a los hogares para adquirir vivienda era del 2,74%, pero la del crédito a la actividad inmobiliaria era del 20,8%. Los particulares antes dejamos de comer que de pagar la hipoteca, porque la alternativa es la calle. Las promotoras suspenden pagos y a otra cosa. El caso español no es el de las subprimes americanas, hipotecas de alto riesgo a familias insolventes, sino el de créditos imprudentes a promotores espabilados, entre otros errores. La pregunta es y será si lo pagaremos entre todos.

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