03 de octubre de 2012
03.10.2012
La Opinión de Málaga

Cartas al director

03.10.2012 | 07:00
Cartas al director

Crece la pobreza de manera que nos retrotrae poco menos que a los años de la posguerra del 36. Cáritas acaba de dar a la luz un informe tan real como catastrófico. Desde que se instaló la malhadada crisis en el solar hispano el aumento de personas que acudieron a rogar ayuda a sus instalaciones desperdigadas por las diferentes provincias ha pasado de las pocos más de trescientas mil a un millón largo en el pasado año. No digamos por donde irá el recuento en el presente que ya va buscando su final, ahora que sabemos además que la pobreza se ha instalado alarmantemente en la clase media, hasta el presente mal tirando con raquíticos ingresos disminuidos por día, en el caso de que los hubiere si no estuviesen aniquilados por el desempleo. Se trata de la pobreza vergonzante; a saber, la de las familias que tienden a disimular su situación económica pero que se han visto obligadas a acudir a los comedores de esta ONG en busca del alimento de cada día o la ayuda para pagar el alquiler mensual, procurando ocultar su identidad.
Cáritas confiesa que pese a sus esfuerzos y la bonhomía de sus colaboradores se las ve y desea para cubrir tanta demanda desesperada. «No podemos suplir en su totalidad lo que en buena medida compete a la política social del Estado», han venido a decir desde la entidad filantrópica. Que los políticos que nos rigen tomen buena nota.
La denuncia de cáritas
José Becerra
Málaga

Con las comunidades autónomas España ha ido perdiendo soberanía y hoy está en la ruina a punto de ser rescatada por la UE, debido en gran parte al exceso de competencias y gasto público, lo que ha dado lugar al endeudamiento general, la duplicidad de servicios, el exceso de funcionarios públicos y el aumento del déficit en la mayoría de CCAA, creándose un entramado político de tal magnitud que será difícil mantener el estado del bienestar, la creación de empleo y evitar el aumento de la pobreza en nuestro país. Los anteriores gobiernos han utilizado las autonomías como moneda de cambio para salvar sus presupuestos o leyes que requerían una mayoría. Esto ha hecho que adquieran un gran poder político y económico, que ante la falta de inspecciones y control del Gobierno ha hecho que se derroche mucho dinero y aumente la corrupción política, mientras los nacionalistas de Cataluña y País Vasco, con su resentimiento hacia España, siguen insistiendo en la independencia como ha ocurrido el 11 de septiembre en Cataluña.
En mi opinión este modelo autonómico es inviable si no se hace una reestructuración de todas las administraciones públicas, se devuelven competencias como sanidad, educación y justicia y se controla el gasto público autonómico, no podemos seguir manteniendo 17 gobiernos, 17 televisiones autonómicas, 17 defensores del pueblo, 450.000 políticos y 5.693.000 desempleados, embajadas, etc. El coste autonómico para España es de unos 120.000 millones de euros al año, una ruina Sr. Rajoy.
La España autonómica
Fernando Guerrero Barrio
Málaga


Leo con estupor el anteproyecto de ley de la nueva reforma educativa, en la que desaparece la asignatura de Economía como asignatura de modalidad en el Bachillerato de Sociales, pasando a ser optativa. En su lugar, estas mentes pensantes que nos gobiernan han puesto Literatura Universal. Sin despreciar en absoluto a esta última, no entiendo la situación. Choca leer el preámbulo que dice: «La educación es el motor que promueve la competitividad de la economía y las cotas de prosperidad de un país [€]». No resulta extraño que de los países de nuestro entorno solamente tres no tienen la asignatura de economía obligatoriamente en su currículo: Portugal, Italia y España. Cuando todos los esfuerzos del colectivo de docentes de economía iban encaminados a expandir la asignatura por más niveles educativos nos encontramos con la sorpresa de que deja de ser obligatoria para la modalidad de Ciencias Sociales.
Señores gobernantes, sean sensatos por esta vez y permitan que impere el sentido común por encima de los intereses políticos. Necesitamos gente con formación económica básica que pueda actuar de forma responsable y pensar críticamente para mejorar «la competitividad de la economía y las cotas de prosperidad de un país» como ustedes declaran que desean.
Reforma educativa
Mª Mercedes Rojas de Gracia
Málaga

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