16 de enero de 2014
16.01.2014

Cartas al director

16.01.2014 | 05:00

A Luis Olivares Rueda
Mi querido nieto, voy a empezar mi carta haciéndome eco de unas bellísimas palabras que un día tu mamá me dedicó, haciéndome partícipe sus sentimientos hacia ti, y me los envió a través de una maravillosa fotografía donde tú te sentabas en su regazo y ella te envolvía con sus brazos con ese amor que solo sale del corazón de una madre cuando abraza a su hijo.

Escucha Luis todo lo que te escribo, lo decía tu mamá cuando te fuiste y yo te lo envío porque ella así lo ha querido.

Ni en mis sueños pude imaginar como hacer un niño tan perfecto hasta que naciste. Fue entonces cuando comprendí que la perfección se hizo en ti y que todo lo que tocabas se convertía en amor.

Yo tuve el honor de ser tu madre ¡mi niño querido! Cómo te echo de menos. Sí, has muerto, pero mientras que yo viva tú también vivirás en mis sueños, en mis pensamientos, en mi alma y en mi corazón.

Siempre hablaré de ti para que nadie olvide «esa forma tan bonita de vivir» y miraré a la luz y te imaginaré porque tú eres esa luz, y miraré al cielo y veré tu estrella brillar, y miraré en mi corazón y aún roto y dolorido, te encontraré para amarte y abrazarte hasta el resto de mi vida.

Te quiero, mamá.

Y después de esto, ¿qué te voy a decir yo, Luis? Sólo silencios y pensamientos, no tengo palabras. Sólo decirte una cosa, ella tuvo el honor de ser tu madre y yo tuve el honor de ser tu abuela.

Un beso mi niño querido.

Tu abuelita «Pi».
Familia Olivares Rueda
Málaga

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