28 de enero de 2014
28.01.2014
La mirilla

La factura del agua y el tahúr

28.01.2014 | 00:13

El debate sobre la factura del agua se parece a esas partidas de poker en las películas del Oeste. De pronto aparecen seis ases y comienza el tiroteo. Hay demasiados tahúres y todos hacen trampas con los números. El único que tiene claro cómo ha terminado la partida es el consumidor, que religiosamente hace frente a la factura cada dos meses.

La nueva factura de Emasa se ha convertido en tema recurrente de conversación. Todos comentamos lo que nos ha subido o bajado, en función de la suerte que nos haya repartido el crupier municipal. Pero a todos nos queda siempre la duda, que nos corroe, cada vez que cambian un impuesto o una tasa: ¿Por dónde me están engañando?

El tahúr hace aparición en ese momento y empieza a desplegar incontables datos y afirmaciones, promesas y ruegos, pruebas cronometradas y críticas. Todo para colarnos algunos ases que ha escondido bajo la manga y que le harán ganar el juego. Pero pongamos un poco de orden. Porque no todo es mentira ni todo es malo. Es cierto que es más justo cobrar por habitante y no por vivienda. No es lo mismo una vivienda donde se gastan 20 metros cúbicos cada dos meses con un habitante que con cuatro.

Está claro que el Ayuntamiento de Málaga ha dado un paso adelante con el nuevo sistema. Ahora se puede gravar a quien haga un consumo excesivo del agua y premiar al ahorrador. No es una cuestión baladí, ya que Málaga es una zona que sufre con frecuencia de sequía y el ahorro es fundamental.

Sin embargo, el truco se encuentra en los bloques de agua. Se han situado en unos niveles tan bajos que es fácil que cualquier consumo medio supere rápidamente los bloques I y II de facturación y se le termine cobrando la tarifa del bloque III o IV, con los precios más altos. Esto supone un alza del precio en suministro de agua, que sitúa a Málaga como la tercera más cara de España pese a los intentos del Ayuntamiento por darle la vuelta a las cifras. Nos seguiremos riendo de las pruebas cronometradas del alcalde en la ducha, pero mientras nos han colado un as más en la baraja que no hemos visto.

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