09 de junio de 2015
09.06.2015
Libre directo

¿Adiós, Soraya?

Rajoy fulmina a quien se le pueda subir a las barbas canas, y en ocasiones viene Júpiter y lanza rayos de infortunio en su ayuda

09.06.2015 | 05:00

Según una encuesta, Soraya Sáenz de Santamaría tiene mejor imagen que Mariano Rajoy entre los españoles en general y entre los votantes del PP en particular, y el actual presidente ya no es candidato preferido por los suyos. Si dos y dos continúan siendo cuatro, asegurar el mejor resultado posible en las próximas elecciones generales exige una operación de relevo interno, antes que se produzca un relevo desde fuera a cargo del nuevo niño guapo de la derecha liberal y patriótica, Albert Rivera. Pero menudo es Rajoy para dejar que se le suban a las barbas canas. El gallego está rodeado de un campo eléctrico que fulmina a quien se le acerca.

Se anuncian relevos para finales de junio –el tópico señala a julio, pero deben de querer que todo el mundo se entere–, y la preocupación del Gobierno, o sea, de su presidente, es comunicar mejor, pues creen que lo que hacen ya está bien hecho. Y la comunicación depende de Sáenz de Santamaría. Rajoy ha dicho que se pueden cambiar cosas, pero no la política económica. Recuérdese que la económica es justamente el área que el reparto de funciones escamotea a la vicepresidenta para dejarla bajo control directo del presidente. Guindos lo hace bien. Si no les votan es porque alguien no sabe contarlo. La cuentacuentos del Gobierno es la portavoz Soraya. Dos más dos, cuatro.

Rajoy fulmina a quien se le pueda subir a las barbas canas, y en ocasiones viene Júpiter y lanza rayos de infortunio en su ayuda. Andaba la lideresa Aguirre ofreciéndose como recambio a las zozobras populares, subiéndose a lomos de las corrupciones en su propia casa –que lo es y lo deja de ser según convenga– y los dioses enviaron una declaración de la renta y una magistrada roja para aguarle la fiesta. O tal vez la declaración la mandaron manos terrenales. Aguirre en fuera de juego: una amenaza menos. Ahora, a por la siguiente. Rajoy va a ser candidato en las generales de (tal vez) noviembre y no está dispuesto a que el fuego amigo se lo impida. Además, ¿qué iban a pensar los electores de un partido que cambia de candidato, sin motivo aparente, a medio año de las elecciones? Pues que andan peleados. Y eso es algo que los votantes no perdonan.

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