17 de noviembre de 2016
17.11.2016
La Opinión de Málaga
Tribuna

Disparos al pie

La política espectáculo, esa que se hace a golpe de titular periodístico, de argumentario, no sirve

17.11.2016 | 05:00
Disparos al pie

Una muy vieja comedia de Howard Hawks utilizaba el concepto: producción para el uso. Y lo explicaba, creo recordar, con este mismo ejemplo, si le das una pistola a alguien, lo normal, tarde o temprano, es que dispare con ella. Pues bien, los norteamericanos acaban de disparar. Y lo han hecho llevándose por delante el sentido común, la razón, el respeto a la diferencia o todo aquello que desde la Ilustración para acá nos define como sociedades (con todas las limitaciones del término aquí aplicado) avanzadas. De una semana acá, cientos de análisis, interpretaciones, teorías€, para al final concluir en algo tan básico como que simplemente votaron a Trump porque podían, en una amalgama extraña de ilusiones, fe en lo imposible, patriotismo barato, miedo a lo desconocido, resistencia al cambio y enfado infinito con un sistema que a lo largo de los años no ha sido capaz de dar soluciones a los problemas reales que acuciaban a la gente. Más o menos lo mismo que lo que está sucediendo en otras partes del planeta, parecido a lo que en parte también ocurre aquí.

La Gran Recesión de 2007 no sólo nos está dejando un panorama de pobreza y de aumento creciente y hasta límites insoportables de la desigualdad y la injusticia. También, y como resultado de lo anterior, nos deja el descrédito y el divorcio de gran parte de la población de un sistema que parece responder a todo menos a los intereses de quienes menos tienen. Repleto de discursos y de palabrería hueca que al final apenas se traduce en nada real que permita que las familias, que las personas, mantengan a nivel general unas condiciones mínimas de calidad de vida. ¿A alguien de verdad le extraña que cada vez sea mayor el número de ciudadanos y ciudadanas que cansados de asistir a la bronca política permanente, y a más consignas partidistas que respuestas a los problemas reales, decida tirar por la calle de en medio y romper con todo? No lo creo. No creo que, sinceramente, nadie pueda extrañarse, o ignorar lo que está ocurriendo. Basta con abrir los ojos y salir a la calle, tomar café en cualquier bar o esperar el autobús en la parada.

La política espectáculo, esa que se hace a golpe de titular periodístico, a través de argumentario y equipos de comunicación no sirve. No resuelve los problemas reales. Y consigue equipararlo todo. Por abajo. Aunque no sea cierto y en ocasiones sea injusto. Discursos, palabras, y retórica, pero al final, como en el cuento, el dinosaurio seguía estando ahí. La pobreza, el desempleo, los contratos basura por una miseria, el deterioro sostenido y permanente de los servicios públicos esenciales, también están ahí. Y las personas demasiado cansadas, y ansiosas, por que alguien nos devuelva la ilusión y la esperanza. Y si alguien lo hace apelando a lo peor de nosotros mismos, al miedo y al rechazo a la diferencia, si nos dan uno o varios culpables a los que señalar como responsables de nuestra derrota como colectivo, como sociedad que no supo diseñar ni pelear por un modelo mejor y más justo, entonces será fácil que nos volquemos ahí, que votemos masivamente, aunque solo sea para romperlo todo, para volver a desengañarnos después. Para demostrar que si la Política, con mayúscula, no responde a nuestros intereses, se buscaran otras vías para hacerlo. Por inútiles y absurdas, por peligrosas y desquiciadas que puedan parecer y sean.

Da miedo, sí. Pero o nos responsabilizamos, o de verdad entendemos que la única salida a todo esto es recuperar principios básicos como la igualdad o la equidad. O reformulamos un nuevo contrato social como el que dio origen a los Estados del Bienestar y se reconstruye lo destruido a lo largo de estos años, o mal futuro nos espera. El pasado siglo fue una buena muestra del sufrimiento que genera la injusticia social. Esperemos que, después de todo, hayamos aprendido algo.

*Jiménez Zafra es secretaria general de UGT Málaga

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