16 de febrero de 2017
16.02.2017
40 Años
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Artículos de broma

Accidente doméstico

16.02.2017 | 05:00

Mariano Rajoy declaró durante el congreso del fin de semana que espera que la corrupción de su partido pase a ser parte de la historia mala del PP. Sin duda influyeron en sus palabras que un día antes estaban condenando a los cabecilla de la trama Gürtel de financiación ilegal y un día después empezaban a juzgar a su vieja amiga Ana Mato, que fue su ministra de Sanidad, en similar barullo. El PP habló de corrupción en el congreso como si hubiera sido un accidente doméstico, en el que la imprudencia siempre deja un ligero sentimiento de culpa pero que en absoluto busca hacerse daño alguno. Los populares dicen «la corrupción nos hizo mucho daño» como si hablaran de un corte por deslizamiento con el cuchillo mientras preparaban el picoteo del sábado o como si el martillo hubiera dado en el pulgar y no en el clavo del que iba a colgar la foto de familia. Ese que la corrupción pase a la historia del que habla Rajoy suena a que dentro de unos años lo comenten en una cena los Alcántara en un episodio de Cuéntame.

Al PP le preocupa poco la corrupción en su congreso y a los españoles les preocupa más a la hora de responder encuestas que a la de votar. La sensación en las encuestas es que la corrupción crece hoy, no que pasa a la historia. Sería bueno saber qué entendemos por corrupción, aparte de ese algo que hacen otros.

Mariano Rajoy acudió al congreso con el brazo «inveredicto» de Rita Barberá a la que envió un recuerdo que fue muy aplaudido. Es un gesto póstumo repetido que no sabemos bien si legitima a la que fuera alcaldesa de Valencia o al partido que la presentó. A lo mejor es una jaculatoria. La Rita que cenó sola en el hotel la noche antes de morirse ahora forma parte del martirologio popular y Mariano no deja de recordarla. Igual dentro de un mes Ana Mato es una cristiana a la que echaron a los jaguares.

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