21 de mayo de 2017
21.05.2017
La señal

Cuanto peor, mejor

21.05.2017 | 05:00

Lo que está pasando aquí en Málaga con los enemigos del progreso -sean sus víctimas el hotel del puerto o los cines de la Plaza de la Merced- entrará en la historia de los despropósitos; resulta que los que van de defensores del espacio de todos los malagueños, del interés público y de todas esos constructos a caballo entre el izquierdismo infantil y el conservacionismo de barra de bar -la vida hace extraños compañeros de viaje- pues impiden que haya inversiones, se levanten edificios singulares y Málaga se incorpore a la modernidad. Si por ellos fuera, la catedral no se habría construido, porque antes había una mezquita aljama en el mismo solar. Si IU y Podemos se oponen a un proyecto es que este es bueno, dice el aparatito que tengo en la mesa del despacho. Creen que así ganan batallas pero ignoran que son contra su propio pueblo, entienden que cuanto peor estemos pues mejor están ellos porque así tienen causa para la guerra de todos los días, si echan a Banderas del Astoria y a los qataríes de Al Bidda Group del morro de Levante pues unos cuantos puestos de trabajo menos y una estética de ciudad más rancia. Unos conservan así el curro aunque los demás lo pierdan. Las cosas del querer, que diría Jaime Chávarri.

Y en el Podemos balear guerra abierta en la cúpula, aunque la ciudad sea conocida como la isla de la calma; resulta que los diputados y la mayoría de los cargos quieren a la número dos, Laura Camargo, de líder y conspiran contra Alberto Jarabo, al que quieren destronar. Ítem más: la proposición de ley de Podemos «contra la discriminación por razón sexual» es objeto de duras críticas por parte de entidades de defensa de la libertad de expresión ya que permite la censura. ¿De qué sorprenderse?, no van los podemitas a defender la libertad de prensa, hasta ahí podíamos llegar, ¿qué les diría Maduro entre los gases lacrimógenos de Caracas? Por cierto, que el dictador venezolano ha cesado a su ministra de Sanidad, Antonieta Caporales, tras publicar el Ministerio un informe en el que se confirmaba el aumento de la mortalidad infantil en el país, nada menos que un 30 por ciento en 2016, y la mortalidad materna un 65 por ciento. O sea que a quienes no mata la Guardia Nacional Bolivariana lo hace la falta de medicinas y cuidados del sistema chavista. Carlos Pérez Ariza lo explicaba muy bien el pasado lunes en la Tertulia del Congreso de Málaga. El vicerrector de Comunicación nació en la calle de la Victoria pero estudió en Venezuela y se duele de la pesadilla que se vive allá. Cada vez sabemos menos porque tenemos que desaprender muchas cosas, le digo. Como en el caso de los estibadores, valiente patulea la que desde las tribunas de invitados del Congreso vituperaban a los representantes de la soberanía popular. Bueno, el jueves otros agredieron a varios periodistas en el puerto de Algeciras, y aunque ya trabajan a ritmo lento ahora iniciarán sus huelgas salvajes, qué les importa a ellos la economía española, solo sus bolsillos.

También están esos lamentables casos de mujeres ebrias que arrollan ciclistas en las carreteras, o la otra madre que bajo los efectos del alcohol mata a su hijo de 10 meses en un accidente de coche en Gerindote (Toledo), y al otro hijo, de 7 años, lo deja mal herido. Viajaban sin los cinturones, ella con cocaína. Menos mal que todavía tenemos quienes disfrutan con otra marcha, como los 101 kilómetros de la Legión que discurrió por la serranía de Ronda con una participación de 7.500 deportistas.

Y mi alcalde se comportó el jueves como un magnífico anfitrión con el embajador ruso en España, Yuri Korchaguin. Lo presentó en el Salón de los Espejos y lo acompañó en animada charla en la cena del Real Club Mediterráneo, a la que asistió José María de Luna, director de la Casa Natal de Picasso y también del Museo Ruso, que se refirió muy certeramente en una pregunta dirigida al diplomático a los estereotipos de los españoles. Amos de Escalante escribió a las puertas del XIX:

Sin una estrella en los cerrados cielos,
ni una luz en las desiertas playas,
¿dónde poner la descarriada proa
y con certero rumbo encaminarla?
Sólo la densa oscuridad rompiendo
traidoras brillan las espumas blancas
que hirviendo en torno al sumergido escollo
al engañado náufrago amenazan.

cima@cimamalaga.com

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