10 de junio de 2017
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Escribe fino, escribe normal

10.06.2017 | 05:00
Invader. Como el propio artista francés avanzaba en su web a finales del mes pasado, todo parece haber sido una de esas estrategias previas al anuncio final, un avance de invasión por oleadas de taracea moderna antes de la esperada exposición en el CAC.

Desdeñar ya no puede ser el verbo. El Tribunal Constitucional lo ha sentenciado por unanimidad. No se debe utilizar la Ley para facilitar la evasión de rentas en vez de para lo contrario. La amnistía fiscal que el ministro Montoro defendió atacaba implícitamente a quienes sí cumplen con el fisco y no era constitucional. Por mucho que el ministro sacase pecho en el Congreso explicando la necesidad de hacerlo, Montoro siempre pareció estar hablando de rodillas, o en una postura peor. Y, en otro sentido, la asesoría jurídica de Urbanismo en Málaga lo ha dejado claro en un informe, aunque el alcalde parezca desdeñarlo.


BIC Naranja

Otra decisión no desdeñable es que Cultura de la Junta de Andalucía ha instado a retirar los mosaicos con aire de ´marcianitos´ que el artista urbano Invader ha pegado con cemento rápido en fachadas y muretes de Málaga, y en algún edificio calificado como BIC, Bien de Interés Cultural. La polémica ha dado cierto juego mediático y enfrentamientos enredados. Como el propio artista francés avanzaba en su web a finales del mes pasado, todo parece haber sido una de esas estrategias previas al anuncio final, un avance de invasión por oleadas de taracea moderna antes de la esperada exposición en el CAC. Pero ahora habrá que arrancarlos con cuidado, supongo, y exponerlos en alguna parte de la ciudad. Con cuidado para la obra y para los BIC, que convendría respetar más en esta ciudad, incluso antes de que sean ´invaderidos´. Y habrá que quitarlos rápido. Porque podrían suponer un efecto llamada. Atención, no sólo para los turistas seguidores del artista sin rostro, sino para otros artistas urbanos que quisiesen competir en protagonismo con Invader situando sus valiosas aportaciones en la fachada de la Catedral o en la sillería del Teatro Romano.

BIC Cristal

Hay que controlar un poco estas cosas y, aún a riesgo de parecer provincianos, equilibrar lo que pueda ser modernidad con otros términos acabados en idad, como idoneidad y urbanidad, lo que no tiene por qué ser ni ranciedad ni mala calidad. También conviene distinguir entre Arte Moderno y Contemporáneo, aunque sobre esto haya un largo debate. Y dentro de lo contemporáneo lo que ya no lo es, por pura definición semántica, con lo que aún es valioso o lo fue explicado en su contexto y lo que solo fue inducción mercantilista o mera copia oportunista de aquello que provocó de verdad y con valeroso talento por primera vez. Además, estos iconos volátiles se cotizan mientras dura su espuma y mientras perdura el contexto reivindicativo (aquellos trenes pintados en el incendiado Bronx de los 70 y 80) y no la novedad o el ambiente alucinado que los favoreció. Sirven para comprender la provocación que es inherente al llamado Arte Contemporáneo, aunque ya no quede en nuestros días casi nada con que provocar moralmente o con que subvertir lo estético establecido. Y ya no digamos lo ético, que más que establecido habría que volver a establecer en defensa propia.

El zorro y el zorrillo

Por eso, quizá, el TC ha venido a dejar claro jurídicamente lo que ya tenían claro los ciudadanos: ¡que eso de la amnistía fiscal no se hace, señor ministro, por mucho dinero que se pretenda obtener y luego, para colmo, ni se obtenga! Y por eso quizá los juristas de ese enorme edificio donde se ubica la Gerencia de Urbanismo, eso sí, frente al mar de Málaga, han firmado su informe con los motivos por los que cabía denegar la licencia de obras y el proyecto inmobiliario de la promotora Braser para construir el Hotel de Moneo donde estuvo la humilde pensión La Mundial. Como esto siga así, el concejal de lo que queda de IU, Eduardo Zorrilla, va a pasar de haber sido demonizado poco menos que como El hombre que mató a Liberty Valance (estupenda película de John Ford) a ser El último hombre en la Tierra –una película italo-norteamericana del año 1964 que tuvo serie de televisión basada en la novela de Matheson, como me recuerda el periodista Javi Gómez, al igual que el film del mismo nombre Soy Leyenda, protagonizado por Will Smith y un pastor alemán (un perro, no un cura protestante)–.

Monopatín legendario

Leyenda, leyenda pero de verdad es Ignacio Echeverría, de quien a todos nos hubiera gustado ser amigos, en quien a muchos nos habría gustado mirarnos más. Nos lo han arrebatado. Sólo nos queda imaginarle repartiendo mamporros a los malvados sin arredrarse, defendiendo a una mujer acuchillada con dos de las únicas armas que suelen manejar los héroes a su pesar, su vergüenza y su monopatín. Pero todavía podemos creernos mejores por el mero hecho de ser compatriotas de los miembros de su familia, quienes, con inhabitual dignidad y entereza han afrontado su pérdida y las incomprensibles circunstancias que han rodeado, durante días de tardanza, la confirmación oficial de su muerte y las explicaciones forenses y policiales de las autoridades británicas. Legendario Ignacio?

Porque hoy es sábado.

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