06 de septiembre de 2017
06.09.2017
Tribuna

No preguntes, no digas

06.09.2017 | 05:00

Don´t ask, don´t tell». No preguntes, no digas. Así se conocía a la política oficial del Ejército de Estados Unidos respecto a los homosexuales entre 1993 y 2010. Una medida encaminada a sortear la prohibición de que los gais sirviesen en las fuerzas armadas, ya que se consideraba que su orientación sexual era «inaceptable» y suponía un riesgo para «los estándares morales» que debían regir en el ejército. Como si quisieran reeditar esta política, muchos homosexuales rechazan la actitud amanerada de otras personas de su misma orientación sexual, en el convencimiento de que es perjudicial para el colectivo. Esta es, al menos, la conclusión que se extrae de un estudio realizado por Cal Strode para Mental Health Foundation, en el que documenta que un 57% de los homosexuales que reproducen actitudes propias de los heterosexuales consideran que sus colegas afeminados dan «mala reputación» al colectivo homo masculino.

El estudio de Strode, premiado por la Asociación Europea de Investigaciones sobre Relaciones Públicas y Educación (EUPRERA, en sus siglas en inglés), se basa en 280 entrevistas realizadas a homosexuales británicos y californianos. Entre ellas, cobran especial relevancia la de los llamados ´straight acting´, aquellos homosexuales que tienen un comportamiento social incluido en los cánones heterosexuales. Estos son precisamente los que rechazan los comportamientos amanerados, en una actitud que se ha dado en llamar ´plumofobia´.

No es el único dato relevante del estudio. Sólo el 26% de los homosexuales ´straight acting´ aseguran haber sufrido una experiencia homofóbica (frente a un 56% que afirma no haber experimentado nunca una situación similar), y un 35% se identifica más con el colectivo heterosexual que con el homosexual.

Esta discordancia entre los homosexuales cuyo comportamiento se inscribe en los cánones heterosexuales y los que presentan ademanes afeminados se apoya también en un prejuicio, reflejado en la propia denominación anglosajona. El vocablo straight remite a una actitud ´recta, erguida´, incluso ´honesta´, identificada como la heterosexual por oposición al queer, al excéntrico, al raro.

Los resultados del estudio abonan además dos reflexiones. Por un lado, la sumisión social a los cánones heterosexuales, una circunstancia que tiene su reflejo en otra controversia reciente: la que afectó a la británica Hayley McLean y a su hijo, Noah, al que se vetó la participación en una actividad del parque Eurodisney, ´Princesa por un día´, por su condición de varón. Una decisión que, después de que la madre lo denunciase en redes sociales, obligó al parque a rectificar y pedir disculpas por la actitud discriminatoria de sus trabajadores.

Por otro, está la cuestión de la visibilidad de los homosexuales y su encaje en la sociedad. Pese a los evidentes avances que se han registrado contra la discriminación por cuestiones vinculadas a la orientación sexual de las personas, el reconocimiento social del colectivo gay y su propia autoconsciencia, la famosa ´salida del armario´, es aún una meta por alcanzar. Vencer la incomodidad, entre algunos homosexuales y heterosexuales, a que se visibilice la homosexualidad. Quizás por eso muchos opten por asumir aquella política del ejército estadounidense: «No preguntes, no digas».

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