23 de septiembre de 2017
23.09.2017
La chapa del sábado

Esto se acabó, ¿o no?

Más de un mes escuchando eso de que se ha acabado el verano. La gente tiene demasiada prisa para todo

23.09.2017 | 05:00
Dos personas conversan en una playa de Málaga capital.

Ayer era verano. Así de malévola es la realidad, pero así de precisa. El verano concluyó ayer, no hace un mes, como llevan proclamando desde hace días quienes acabaron sus vacaciones en las postrimerías de agosto, y uno no sabe si el error es más un convencionalismo impuesto o un mecanismo mental de esas personas que asumen que la vuelta la rutina impone, como una obligación, perder el bronceado, olvidar sacudir los granos de arena al volver a casa, sustituir las chanclas por las babuchas de andar por casa o, caso extremo pero verídico, a sacar el edredón del altillo. Desconfíen de quienes llevan más de dos semanas tapándose en la cama con algo más de una fina sábana. Ayer era verano, repito, y a pesar de que el final de mi periodo vacacional coincidió en plena Feria de Málaga, mis pies han dejado huella en las últimas semanas en playas de El Palo, Huelin, Tarifa y Conil de la Frontera. Porque tocaba. Quienes ahora disfrutan de sus vacaciones son tomados por locos, por auténticos outsiders, pero seguramente estén sonriendo en este momento bajo el sol que, pásmense, aún calienta pese a que se ha ido acelerando con el paso de los días, camino del otoño recién llegado, y escondiéndose dos horas antes de cuando lo hacía a comienzos de julio. «¡Es que a esta hora hace dos meses era de día todavía!» Esta frase, junto con la de «el verano pasado no hizo tanta calor» son dos poderosos motivos para pensar que, efectivamente, huir de vacaciones en septiembre es el mayor de los aciertos. Y lo que realmente es enervante es que se defienda con tanta naturalidad, aquí en Málaga, que lo que acabó ayer, se acabó hace dos o tres semanas. En Málaga, con el sol brillando mucho más de trescientos días al año, con los pantanos pidiendo clemencia y algo de agua, con fines de semana esplendorosos de terrazas llenas y playas sorprendentemente también llenas. Y todavía hay quien dice que el verano acaba cuando acaba la Feria. Ciegos. Y en esta cruzada por alargar el estío hasta donde le corresponde (me niego, como el pasado año, a utilizar el palabro veroño) y más allá, no estamos solos. Contamos con dos poderosos aliados. El ala radical del verano, la CUP estival. El Málaga CF de Míchel mantiene la racha de resultados iniciada en julio. ¿Será hoy otoño en Martiricos? Donde no llegará la estación actual hasta octubre será en la autopista A-7. Doble de tarifa para ir a Tarifa. Llevar el verano al extremo. En esa trinchera no me encontrarán. Feliz otoño.

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