14 de octubre de 2017
14.10.2017

La moda del 21 Buttoms

14.10.2017 | 05:00

Año 2015, antes de 21 Buttons. Dulceida, una de las blogueras de moda más populares y cotizadas de España, subía una foto a su perfil de Instagram y, entre los cientos de comentarios que acostumbra recibir, se repetía la misma pregunta: «¿de dónde es lo que llevas puesto?». Aida Domenech, nombre real de Dulceida, fue una de las primeras en subirse al carro de 21 Buttons para dar respuesta automática a esta pregunta y, de paso, sacarse unos eurillos. Se convirtió en embajadora de esta red social de moda que incorpora en cada foto los enlaces directos a las tiendas donde comprar cada prenda y permite a sus usuarios obtener ingresos por compartir sus looks. Un negocio redondo que otorga a esta joven «startup» espa- ñola su tercera ronda de financiación y un éxito arrollador entre las «intagramers». Desde Instagram proceden la mayoría de usuarias de la nueva red social de moda. Aunque eso sí, conviven. Aunque no existen datos oficiales del número de usuarios de 21 Buttons, la red social propiedad de Mark Zuckerberg cuenta con más de 800 millones de usuarios y su crecimiento imparable no se ve mermado por la aparición de esta startup española. El uso de Instagram está muy ligado a la moda y varios estudios revelan que alrededor de la mitad de sus usuarios siguen alguna cuenta del sector textil o derivados. Aun así, le falta ese componente clave que ha encumbrado a 21 Buttons: la remuneración. La plataforma, fundada en Barcelona de la mano de Marc Soler y Jaime Farrés (nativos del mundo de los negocios), paga a las «buttoners» por su actividad. La autora de un look cuyos enlaces hayan generado alguna compra, recibirá entre un 4 y un 6% del precio de la prenda vendida. El éxito entre las usuarias ha llevado a la «fashion startup» a recibir una inyección monetaria de 10 millones de dólares por parte de varios inversores internacionales. Este crédito se suma a los 500.000 euros que recibió en 2016 y los 3 millones de dólares de febrero de este año. La trayectoria de 21 Buttons es ascendente. Tanto que está pensando en despegar hacia Italia o Reino Unido. Al margen de esta exitosa plataforma, la tecnología cada vez está más ligada a la moda. Las grandes cadenas textiles apuestan por la digitalización para poder competir con gigantes tecnológicos como Amazon o Alibaba. No sólo venden online sino que utilizan la tecnología para modernizar sus tiendas. Pagos a través del móvil o probadores inteligentes son algunas de las novedades de los establecimientos del futuro. Mango, por ejemplo, introduce iPods en sus tiendas para consultar «stock», personalizar el hilo musical o pagar sin pasar por caja. Inditex prueba en una tienda de Marineda, en La Coruña, un sistema de recogida de paquetes sin intermediarios. El usuario escanea el código de su pedido online en una pantalla táctil y un robot busca su paquete y se lo entrega. La combinación de moda y tecnología, al igual que la mezcla de estampados, es tendencia esta temporada.

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