11 de noviembre de 2017
11.11.2017
En canal

Sin papeles no hay paraíso

El máster en el que queremos ser chefs, la operación que nos lleve al triunfo pasa por quitarnos la venda y manejarnos con soltura entre sociedades pantalla, testaferros, fraudes...

11.11.2017 | 05:00

Defraudemos a Hacienda. La gente bien lo hace. La gente bien forrada, quiero decir. Hay otras cosas que no son defraudar a Hacienda que pueden tener su cosa y hasta ser entretenidas, como cocinar, cantar, bailar, saltar a una piscina o forjar a fuego, pero donde esté defraudar que se quite lo demás. La tele debería entenderlo y ponerse al día. Habría que actualizar esos concursitos ridículamente intensos e innecesariamente largos que nos quieren entretener y emocionar con fruslerías. Puestos a vendernos la pamplina esa del trabajo, el esfuerzo, la superación y todo por un sueño, deberían dejarse de pijaditas y centrarse en defraudar a Hacienda. Un ´talent show´ en hora de máxima audiencia con concursantes pizpiretos, escenografía, jurado, nominados, ensayos, pruebas en directo, expulsiones y famosos defraudadores invitados en el plató dando consejos desde la indiscutible autoridad que proporciona su experiencia, desde la elevada atalaya que confiere una bajeza moral sin sombra de remordimiento. Abandonemos este empecinamiento televisivo por enseñarnos a proyectar la voz y reducir una salsa. El máster en el que queremos ser chefs, la operación que nos lleve al triunfo pasa por quitarnos la venda y manejarnos con soltura entre sociedades pantalla, testaferros, fraudes, estafas, amnistías fiscales, corrupción política, sector ´offshore´, ingeniería financiera, paraísos fiscales, contabilidad creativa, entramados societarios, ´trusts´, fundaciones de interés privado, secretismo, complicidad política, evasión, elusión y optimización fiscal. Por empezar por algo, reconocerán que lo de ´elusión y optimización fiscal´ suena como los ángeles. Defraudemos a Hacienda como hace la realeza, la clase política, los empresarios, los deportistas, los artistas. Seamos como ellos. Seamos como toda esta gente hecha de otra pasta, concretamente de mucha. Seamos como la gente bien, esa gente que vive bien y nos deslumbra y está encantada de deslumbrarnos y de vivir bien y de ser gente bien. Si esto se va a la mierda, viajemos todos en primera.

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