30 de noviembre de 2017
30.11.2017
Perdidos y encontrados

La M por la N

30.11.2017 | 09:25
Agustín Martínez Becerra, abogado de tres de los cinco sevillanos acusados por la presunta violación grupal.

Se lo aplico ahora a La manada. Entre pe y be eme pondré. Me lo repetía mi madre y memoricé la regla gramatical antes de ir a la escuela, mientras aprendía a leer el periódico en las manos de mi padre, sentado junto a él. Quién pudiera volver a hacerlo.

´Buenos hijos´ ha dicho que son sus defendidos el letrado Martínez Becerra, el abogado de esos ´patanes´, ´imbéciles´, ´primarios´ –como también les definió con singular pericia en su alegato de defensa final– acusados de violar entre los cinco a una chica de 18 años en un portal de Pamplona. El juicio quedó anteayer visto para una sentencia que no conoceremos, seguramente, antes del año que viene. Hay demasiados elementos en juego como para tener prisa, y la Navidad de por medio.

Los tres magistrados de la Sección Segunda de la Audiencia de Navarra que juzgan el caso se la juegan, ya que el fallo que sea será puesto en tela de juicio pese a haber sido juzgado. La presión mediática y social ha vuelto a ser asfixiante, como ya ocurriera con el caso de Juana Rivas. Los llamados juicios paralelos incluyen a veces verdaderos escraches a las puertas de los juzgados, como en este juicio, despeinando los cogotes de los acusados, testigos, policías, periodistas, letrados y jueces con el aliento de quienes los protagonizan.

La existencia de la manada es para algunas asociaciones el ejemplo de cosificación femenina por un machismo violento que no deja de engrosar la cifra de víctimas sexuales. Pero eso no convierte a los miembros de la manada en culpables. Como tampoco es de ser ´buenos hijos´ su despreciable actitud con una chica a la que tras los hechos dejaron tirada y sin móvil. Ellos, tan acompañados y unidos como una manada, como les gusta apodarse, cinco tíos entre 26 y 29 años; ella casi adolescente, tan sola, a la que a ninguno le pareció que había que proteger un poco –y no me refiero sólo a que no utilizaran preservativo–, aunque sea seguidora de programas de televisión de mierda –como aprovechó para recordar también en su alegato Martínez Becerra–, en concreto fan de un reality que se emite en MTV llamado ´Super Shore´, una basura que fomenta estos valores esenciales en su declaración de intenciones: «aquí se viene a beber hasta desfallecer y a follar como conejos».

Sólo el tribunal dirá, como así debe ser, luego de analizar las declaraciones y las pruebas con las que ha podido contar, si la manada cometió o no los graves delitos que se les imputan al militar, al guardia civil, al ultra y a los otros dos ´buenos amigos´ –como también apuntó su abogado que, virtuosamente, son capaces de ser sus defendidos–.

El asunto es más complejo que trocar la m por la n y centrarse en si los hechos fueron los propios de una manada o una mamada, como se pretendió desde uno u otro lado. Pero lo que sí ha quedado acreditado, al margen del fallo final, es que esos cinco ni se comportaron como hombres ni fueron ´buenos amigos´ de la chica con la que tanto se ´divirtieron´.

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