23 de marzo de 2018
23.03.2018
360 grados

Esos políticos holandeses con tan poca empatía

23.03.2018 | 05:00

No tenemos suerte los países mediterráneos, para decirlo suavemente, con los políticos neerlandeses.

No la tuvimos con el ministro de Finanzas Gerrit Zalm ni con su sucesor y presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem.

Muchos recordarán como este último insultó a los países que la prensa anglosajona calificaba despectivamente de PIGS (cerdos), por las iniciales inglesas de Portugal, Italia, Grecia y España.

Para Dijsselbloem, los mediterráneos somos pueblos que nos gastamos el dinero que tenemos «en alcohol y mujeres» y luego vamos a pedir ayuda a las diligentes y ahorradoras hormiguitas del Norte.

Y tampoco parece que vayamos a tener suerte con el actual jefe del Gobierno holandés, Mark Rutte, dispuesto a heredar el papel de azote del Sur que ejerció durante años el titular alemán de Finanzas Wolfgang Schäuble.

Rutte ha hecho unas declaraciones al semanario alemán Der Spiegel en las que, al igual que Schäuble, hoy presidente del Bundestag, reclama nuevas reformas en la eurozona y ya se sabe lo que la derecha entiende siempre por esa palabra.

«Lo que Europa necesita, sostiene el político neerlandés, no son más miles de millones, sino reformas estructurales que habría que haber ya acometido, también en el sector servicios».

«Hay en la Unión Europea cerca de 5.000 profesiones protegidas, también en Alemania. Y eso impide el crecimiento como explicará cualquier economista», afirma el político neerlandés.

«Eso es algo que me interesa más y que aportará más al bienestar de Europa que el presupuesto común para la eurozona que propone el presidente (francés) Emmanuel Macron», sostiene el dirigente del pomposamente llamado Partido Popular por la Libertad y la Democracia.

Rutte no quiere saber nada de tales propuestas de reforma que, según Macron, ayudarían a los países del euro a superar eventuales shocks económicos, idea a la que parecía también favorable el fracasado candidato socialdemócrata a la cancillería alemana, Martin Schulz.

«No tengo nada contra las propuestas de Macron. Sólo que yo tengo otras. En mi opinión, cada país de la Unión Europea tiene que asumir su propia responsabilidad y armarse contra las crisis. Y la mejor prevención son unas finanzas sólidas. Es lo que acordamos en el pacto de estabilidad y crecimiento», asegura Rutte.

Tampoco le gusta al holandés la propuesta de Macron de un ministro de Finanzas para la UE y no cree que haya tampoco voluntad de convertir el actual Mecanismo Europeo de Estabilidad en un Fondo Monetario Europeo.

«Europa debe construirse sobre la base de sus Estados nacionales y no desde Bruselas hacia abajo», sostiene el holandés, que, a juzgar por lo que dice, no parece dispuesto a ponérselo fácil a Macron ni a los Estados del Sur de Europa.

No, no tenemos suerte con los políticos holandeses.

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