20 de abril de 2018
20.04.2018
Tribuna

Quiropráctica

20.04.2018 | 05:00

La Asociación Española de Usuarios de Quiropráctica (AEUQ) tiene la finalidad, además de la lógica defensa de los pacientes quiroprácticos, el deber de dar a conocer en la sociedad española la quiropráctica y sus beneficios, impulsando acciones que redunden en la percepción de su importancia por las autoridades sanitarias, culturales y educativas y apoyando las iniciativas de los profesionales quiroprácticos que conduzcan a la mejora en el uso de las técnicas quiroprácticas.

Inmediatamente nace la pregunta, pero ¿Qué es la quiropráctica?

Como un simple usuario la definiría como una especialidad sanitaria que consigue, mediante una forma de proceder específica sobre la columna vertebral, que los quiroprácticos llaman «ajustes», restablecer la trasmisión normal de los impulsos nerviosos entre el cerebro y el resto del cuerpo y como consecuencia de estos tratamientos, desde mi experiencia, se consiguen importantes beneficios que repercuten directamente sobre el bienestar y la calidad de vida de los pacientes.

Las siguiente preguntas que nos planteamos son ¿Quiénes son esos profesionales?¿Dónde se forman?

Estos profesionales son titulados universitarios que obtienen su capacitación superando unos estudios de al menos cinco años de duración (grado + máster) y muchas asignaturas comunes a la carrera de medicina en universidades de los Estados Unidos, Inglaterra, Alemania, Dinamarca, Reino Unido, Suiza, Francia € y, actualmente, en las universidades privadas nacionales del Real Centro Universitario María Cristina de El Escorial, asociada a la Complutense de Madrid y en la Barcelona Chiropractic College, asociada a la Pompeu Fabra de Barcelona, las dos principales universidades españolas.

Muchos de ellos, además, ya son poseedores de otros títulos universitarios relacionados con la salud, médicos, enfermeros, farmacéuticos..

Son, pues, grandes profesionales, perfectamente formados, con gran afán de superación, que se mantienen al día y aprenden nuevas técnicas con cursos que realizan con asiduidad en el extranjero.

Es por tanto necesario desmitificar opiniones malintencionadas sobre los profesionales titulados y hora de perseguir a las personas que se autotitulan como tales sin haber cursado los estudios pertinentes.

Ahora aparecen nuevas preguntas, tal vez las más importantes.

Si la quiropráctica es tan buena y los profesionales están tan bien formados ¿Por qué no es de todos conocida? ¿Por qué no es una especialidad sanitaria más? ¿Por qué no se estudia en nuestras universidades públicas?

Respuesta sencilla, porque no está reconocida como carrera universitaria por el estado español.

Está reconocida como tal en los Estados Unidos y en los principales países de la Unión Europea, pero en el ámbito educativo y sanitario, cada país es soberano para decidir sobre su inclusión en el catálogo de estudios universitarios y profesionales sanitarios.

Por eso nace la AEUQ, para ampliar el espacio de conocimiento sobre la quiropráctica, para eliminar tabúes sobre sus profesionales, para ayudar a su reconocimiento y para influir en la sociedad para que impulse y apoye este bien común. Cuantas más personas conozcan y se beneficien de la quiropráctica y sus resultados, mayor será la influencia sobre las personas que tienen el poder de decisión para que esta especialidad sanitaria sea reconocida como tal.

Tengo la absoluta seguridad de que, más tarde o más temprano, esta decisión favorable llegará y que sería bueno estar preparados para cuando eso ocurra. Desde mi punto de vista sería muy deseable que alguna universidad pública fuese pionera en este sector e iniciase el estudio de cómo acoplar esta especialidad dentro de la rama sanitaria y además, pudiese ofertar un título oficial que sirviese de camino para el futuro. Invito por consiguiente a la Universidad de Málaga a entrar en contacto con otras instituciones académicas donde se impartan estas especialidades, a estudiar las asignaturas y los temarios de la carrera, las instalaciones que puedan ser necesarias, comprobar las aptitudes y/o posibles carencias de sus docentes, etc€ en definitiva, disponer de un plan de acción de futuro.

Igualmente me parece interesante que los medios de comunicación se puedan hacer eco de esta demanda y puedan ofrecer a los profesionales del sector, reunidos en la Asociación Española de Quiroprácticos (AEQ), sus espacios informativos, demandándoles todas aquellas cuestiones que contribuyan a un mejor conocimiento de su profesión.

Se trata de ser proactivos, de no esperar a que las cosas ocurran, sino a forzar a que sucedan de la manera más rápida y deseable posible, haciendo que todo discurra por una senda lo más conocida y preparada que podamos.

Espero y deseo que estas líneas sirvan de acicate y punto de partida para que estos sueños se conviertan en una realidad que nos beneficie a todos.



* Miguel Ángel Gálvez Toro es vocal de la junta directiva de la Asociación Española de Usuarios de Quiropráctica

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