17 de mayo de 2018
17.05.2018
En corto

Tom Wolfe no quiso ser santo

17.05.2018 | 05:00

¡La más importante obra de supuesta ´no ficción´ de Tom Wolfe es Gaseosa de ácido eléctrico, que se sitúa en lo que para mí es el núcleo absoluto del movimiento de los años 60, el gran viaje Ken Kesey en el autobús Further (Más allá), acompañado de 12 secuaces (los «alegres bromistas»), entre la costa Oeste y la Este de USA (como si fueran Jerusalén y Cafarnaun), predicando el evangelio del LSD, y bautizando. Al hacer su trabajo de ´nuevo periodismo´ sobre el viaje, Tom Wolfe da la impresión de haber estado a punto de convertirse a esa nueva fe. Al final logró librarse de la captación, dando cuenta de lo que vio y supo como un testigo y no como un evangelista. Imposible saber qué hubiera ocurrido, con él y con todos nosotros, en el segundo caso, porque aquello estuvo a punto de prodigio (si es que no lo hubo). Imposible también saber lo que pensaría al respecto anteayer, antes de irse.

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