23 de mayo de 2018
23.05.2018
Punto final

Merecemos la Plata

23.05.2018 | 05:00

Aún con la imagen del tiro de Lucas Hausman en la mente, me siento a analizar lo que ha sido un año lleno de experiencias y de emociones. Me encantaría vivir toda la vida con esa sensación que uno tiene cuando se para el mundo con el balón volando hacia el aro y con el marcador en empate con el tiempo a cero. Qué bonito es ver pasar por tu mente una temporada entera en cuestión de segundos. Qué bonito parece todo cuando el balón acaba entrando por el aro. Cuando ves que todo esfuerzo tiene su recompensa. El baloncesto, al final, acaba siendo justo con quien lo trabaja.

Ese tiro ganador contra El Masnou del bueno de Lucas no lo metió solo, detrás había cerca de 100 personas en la grada aguantando la respiración y llevando con el corazón ese balón hacia el aro. También había otros tantos que desde Marbella se levantaron delante de la pantalla del ordenador para ver si el tiro entraba. Directivos, familiares, amigos, aficionados€ Todos ellos han tenido su parte de culpa para que este final de temporada haya sido de ensueño. Tras acabar el partido ante los catalanes, y tras las celebraciones tan emotivas que hubo sobre la pista del Pabellón de Deportes de Gandía, muchos se preguntarán el porqué de tanta alegría si el ascenso era imposible aún ganando el domingo por la tarde. Quizá todos ellos no lo entendieran en ese momento, pero los que hemos vivido este equipo de principio a fin sabemos bien lo que significaba ese tiro.

Una canasta que nos representaba a todos, a un equipo luchador, guerrero, con coraje. Con ganas de superarse cada día a pesar de las adversidades que iban apareciendo por el camino, nada fáciles en muchos casos pero que juntos han hecho que se quedaran en nada. Representaba también a la incasable labor de mi compañero, amigo y hermano mayor, Francis Tomé, por ese año que se ha pasado en el ´infierno´ y que ahora ve junto a Ana como algo del pasado. También representaba a una directiva que se merecía una alegría como ésta, por habernos permitido soñar desde el primer día que pisamos Gandía. Y, sobre todo, representaba el esfuerzo de muchos para poder recorrer 700 kilómetros para enfundarse la camiseta azulona y animar sin cesar desde detrás de nuestro banquillo. Nos debíamos a todos ellos, y por ellos la remontada de más de 20 puntos ante CB Villarrobledo, la victoria ante UPB Gandía y la segunda remontada del fin de semana ante El Masnou, prórroga incluida. Por ellos la victoria ante Huelva, Algeciras o La Línea. Por ellos, por animar sin descanso y no darnos la espalda cuando veían mal dadas.

Con los resultados del fin de semana, tres puntos nos dejaron fuera de tocar el ascenso con las manos. Nos quedamos a ese triple de Lucas que no entró o quizá al de Ferni que se salió, ambos con tres puntos abajo ante los manchegos. Una pequeña diferencia que se ejemplifica en un tiro que entra o que deja de entrar. Tres puntos, que se dicen pronto. Pero todo tiene su sentido, siempre he sido de los que ve el vaso medio lleno. Viví el último partido en el banquillo sentado al lado de Ferni Ferruz, lesionado la tarde anterior y abrazándonos en cada jugada, comentando cada detalle y sonriendo confiando en que se ganaba. Viví el encuentro con la intensidad de una final porque sabía que el segundo puesto, aunque muchos no lo quieren ni ver, para nosotros era la gloria. Lo viví con la misma intensidad con la que respiro porque sabía y sé que el destino y el baloncesto no van a dejarnos de lado.

La ciudad de Marbella merece que Pape, Adri, Ferni, Juanpe, Romero, Evan, Lucas, Toro, Jon y Mario les representen en una categoría superior a partir de septiembre. Marbella vuelve a respirar baloncesto gracias al CB Marbella, y dentro de esa espiral deportiva entran personas como Francis, Pedro, Ale, Enrique, Poyatos, David, Joaquín, Andrés, Manuel o Ángela. Entran los más de 200 niños y niñas de la cantera que llenan las gradas del Serrano cada fin de semana. Entran todos los marbellíes y marbelleros que sienten el azul como parte de sus vidas. Entran todos los que están y los que quieran unirse. El segundo puesto en Gandía nos sabe a oro, pero realmente más que a oro, queremos que sepa a PLATA.

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