18 de junio de 2018
18.06.2018
Impresiones

Aquarius 629

18.06.2018 | 05:00

Aquarius es el nombre del barco y 629 el número de hombres, mujeres y niños recogidos en alta mar, algunos en riesgo directo de muerte y que llegan hoy a Valencia. El ministro de Interior italiano Matteo Salvini, líder de la Liga Norte, ha decidido cerrar los puertos al buque fletado por Médicos sin Fronteras y SOS Méditerranée y se ha permitido además unos comentarios obscenos respecto de los inmigrantes que como europeo me avergüenza leer.

En un gesto que le honra y en su primera decisión de cierto calado como presidente, Pedro Sánchez ha ofrecido acogerlos por motivos humanitarios y varias comunidades autónomas también se han movilizado. Son gestos que le hacen a uno sentirse orgulloso de ser español aunque no solucionen el problema ni puedan repetirse indefinidamente, y que le dan a Sánchez una baza buena para cuando se traten las cuestiones migratorias en el Consejo Europeo del próximo día 25 en Luxemburgo donde la Comisión se presentará con más fondos para enfrentar el problema mientras algunos países encabezados por Italia y Austria pedirán más dureza.

Algunas ideas pueden ayudar a entender mejor el problema:

1.- En el mundo actual la economía, la ecología, etc., se han globalizado mientras la política sigue en manos de estados que por sí solos son incapaces de enfrentar problemas que les sobrepasan porque no controlan la moneda, las fronteras, la información... y eso provoca en los ciudadanos descontento e inseguridad que se traducen en populismos simplistas que pretenden cambiarlo todo y en nacionalismos que quieren levantar muros para hacer bien lo que piensan que otros hacen mal. Pero la solución no es ir a unidades administrativas cada vez más pequeñas e ineficaces sino mayores y con más posibilidades para gestionar retos de envergadura que nos afectan a todos como el cambio climático, el terrorismo o la inmigración descontrolada.

2.- Una Europa con vocación de integración no puede dejar fuera los problemas migratorios por cuatro razones al menos: porque afectan a varios países al mismo tiempo; porque es una de las mayores preocupaciones actuales de los ciudadanos europeos; porque son raíz de movimientos xenófobos y cuasi fascistas; y porque ningún país es capaz de solucionarlos por sí solo.

3.- La construcción de Europa que nos ha llevado con Schengen a eliminar las fronteras interiores tiene defectos que hay que subsanar. Necesita dotarse de políticas comunes de inmigración y de asilo y necesita blindar sus fronteras exteriores si quiere mantener la supresión de las interiores. Criticamos a Trump por querer hacer un muro con México pero nosotros los tenemos en Rumanía, Austria, Bulgaria, Hungría... y también en Ceuta y Melilla. Lo que pasa es que son mucho menos eficaces cuando no hay coordinación.

4.- Es importante distinguir entre refugiados que huyen de la guerra e inmigrantes económicos. En mi opinión hay que ser generosos con los primeros y controlar el flujo de los segundos. El año pasado entraron en Europa 200.000 personas y si las repartimos entre 500 millones de europeos tocamos a un inmigrante por cada 400 habitantes, cuando en Jordania hay uno por cada diez y en Líbano uno por cada tres. La pregunta es ¿podemos o queremos?

5.- Europa necesita inmigrantes ya que con el 8% de la población tiene el 50% del gasto social mundial, que es lo que nos cuesta mantener una sociedad de bienestar que el mundo entero envidia pero que será imposible con una población envejecida. Hoy el 9% de los europeos tiene más de 65 años y en 2050 será el 19%. En ese mismo período de tiempo, mientras Europa pierde habitantes, la población mundial crecerá dos mil millones en África, Asia y Norteamérica. Y eso significa que la presión migratoria crecerá durante los próximos años y esa es otra buena razón para intentar regularla.

6.- No es posible ni justo que sean los países fronterizos los que tengan que hacer frente ellos solos al problema. Le ocurrió a Grecia con la masiva llegada de refugiados de la guerra de Siria, ahora le ocurre a Italia con la llegada de emigrantes procedentes de Libia, y cualquier día le puede tocar a España a medida que las rutas para entrar en Europa se desplazan hacia Occidente, sin descartar lo que sucedería en el caso de una crisis mayor en el Magreb.

7.- Dejar que un país se enfrente solo a problemas como este es la mejor manera de fabricar euroescépticos. Italia es el mejor ejemplo.

8.- Aquí se enfrentan dos realidades y las dos son respetables: el deber de acoger a los refugiados políticos que huyen de la guerra y la necesidad de proteger las fronteras ante la llegada masiva de inmigrantes económicos. El asunto es muy delicado porque da alas a movimientos nacionalistas, xenófobos y populistas que lo utilizan para restar apoyos al proyecto europeo. El problema es cómo conciliar la protección de nuestra sanidad y de nuestros empleos con las exigencias que plantea una baja natalidad y el mantenimiento del sistema de pensiones, y ser fieles al mismo tiempo con los valores de solidaridad y tolerancia que han construido un espacio de libertad y convivencia único en el mundo y que han estado en la base del crecimiento de Europa durante los últimos siglos.

9.- En Luxemburgo el presidente Sánchez podrá explicar el éxito que ha tenido durante los últimos quince años la política española de cooperación e inversiones en países como Marruecos, Mauritania, Senegal, Gambia, Níger o Mali para reducir la llegada de pateras y cayucos a Andalucía y Canarias. Es un precedente útil para Europa.

*Jorge Dezcállar es diplomático

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