02 de agosto de 2018
02.08.2018
Málaga de un vistazo

Las ´vacaciones´

02.08.2018 | 05:00

Sea la hora que sea, cuando estés leyendo esto estaré trabajando. Soy uno de esos a los que los modernos llaman workaholic. Lo sufre mi novia, lo sufre mi familia, lo sufren mis amigos... Estoy 24 horas con el móvil en la mano y el portátil a cuestas. Puedo estar tomándome un espeto contigo mientras reviso los informes de MailChimp; puedo tomarme una cerveza contigo mientras confirmo que se ha publicado lo que tenía programado en Hootsuite; puedo ir andando por el Paseo Marítimo tomando notas en un documento de Google para escribir este artículo, o un post para alguna revista o puedo estar cenando y guardando bibliografía para preparar las clases o algún artículo. Oye, lo siento, pero me hace feliz.

Si nuestro cerebro tiene un límite de uso, seguramente el mío durará poco... A lo que iba, que me pierdo. Seguramente ahora esté trabajando pero desde que he vuelto a Málaga me ha cambiado la rutina. Es normal, he cambiado la hostilidad matritense por el maldito terral, la asquerosa humedad y los desagradables gritos que pegamos en la playa. ¡Benditos sean!

Echar el portátil a la espalda y sentarse a las 9 de la mañana en La Galerna de Pedregalejo es trabajar. Y tanto que sí. Está sonando Chambao a mi izquierda y el rompeolas de la calita a mi derecha. La gente pasea y las terrazas están a medio montar. El sol empieza a picar y aquí ando yo, trabajando.

Trabajando y feliz por estar en Málaga, tecleando en el rompeolas. Bendito terral, bendita humedad, benditos gritos en la playa. Estoy sentimental. Estoy en Málaga y me gusta.

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