13 de septiembre de 2018
13.09.2018
Perdidos y encontrados

Ladrillos y camaleones

El asunto medular es que los exjefes del Departamento de Disciplina Urbanística de la gerencia de Urbanismo Teresa Domingo y Alberto Íñiguez volvieron a decir alto y claro que habían sido presionados

13.09.2018 | 05:00
Teresa Domingo desveló las presiones y trabas en la comisión.

Qué bonito –de verdad– que hayan nacido 34 camaleones más en cautividad en el parque zoosanitario de Málaga. Pero en el género éste del periodismo denominado Artículo, no parece adecuado centrarse en ello si hay una comisión de investigación en el Ayuntamiento de esta misma ciudad, por ejemplo, donde dos exjefes de urbanismo han denunciado haber recibido presiones para hacer la vista gorda o «mirar para otro lado», hasta la caducidad o prescripción de unos expedientes sancionadores sobre la malograda urbanización Villas del Arenal. Lo que, en última instancia, habría favorecido a quien comandaba Arenal 2000, el conocido como Sandokán del ladrillo con sede en Córdoba y hoy en la cárcel.

Por tanto, si finalmente esos expedientes no se agilizaron, se aGilizaron, presuntamente. Recuerdo lo que ocurría en Marbella en la era en que Gil podría haber sido el espejo en el que mirar a Rafael Gómez ´Sandokán´. Jesús Gil, junto a su caballo Imperioso y los mismos miles de votos cada vez que se presentaba a las municipales, fue alcalde de Marbella; Sandokán fue líder de la oposición en el Ayuntamiento de Córdoba desde 2011 (aunque se quedó como concejal único tras las elecciones municipales de mayo de 2015). Gil fue, como Sandokán, promotor inmobiliario; también con expedientes urbanísticos incluidos (aunque el de su madrileña urbanización de Los Ángeles de San Rafael por una lucrativa mala calidad en la construcción, imprudente y temeraria, terminó con el indulto que le concedió Franco tras haber sido condenado por la muerte de las 58 personas que murieron sepultadas en el derrumbamiento de sus viviendas hace ahora casi 50 años). Ya en su epílogo, Gil también volvió a estar en la cárcel. Como desde diciembre de 2017 lo está Rafael Gómez y, precisamente, condenado a cinco años por el marbellí caso Malaya, cuyo convidado de piedra fue en todo momento Jesús Gil y Gil.

Dicho todo esto que también está bonito –aunque no tanto, lo reconozco, como el nacimiento de los pequeños camaleones– y que te aliña documentalmente el artículo, el asunto medular es que los exjefes del Departamento de Disciplina Urbanística de la gerencia de Urbanismo Teresa Domingo y Alberto Íñiguez volvieron a decir alto y claro en la comisión de investigación de Urbanismo lo que ya advirtieron en su momento, que habían sido presionados.

No sé si se ha abierto la veda por la relativa cercanía de las elecciones municipales de 2019. O si es por la posible mayor cercanía aún de las andaluzas y la euforia regeneradora que ahora demuestra el líder andaluz de Ciudadanos, Juan Marín. El caso es que ya no sólo IU estudia llevar ante la Fiscalía a los concejales Porras y Pomares y al gerente de Urbanismo Juan Cardador (su portavoz, Eduardo Zorrilla, no ha dejado de calificar en todo momento de «gravísimo» el asunto), también Ciudadanos declaró ayer su determinación de hacerlo en la protofigura de Juan Cassá. Y anteayer dimitió otra ministra.

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