13 de septiembre de 2018
13.09.2018
Tierra de nadie

El suicidio de un cocinero

Que un escritor atraque un banco es un suceso a secas, pero está inevitablemente contaminado de cultura; es como si el suicidio de un cocinero fuera tratado como un acontecimiento gastronómico

13.09.2018 | 05:00

¿La muerte de un escritor es un acontecimiento cultural? –pregunta un hijo a su padre.

Los tres vamos en el avión. Yo, en el asiento del pasillo; el padre, en el de en medio; el hijo, en el de la ventanilla. Se trata de un vuelo barato y estamos tan juntos que parecemos siameses. Antes de despegar me dan ganas de ir al baño para hacer pis, por no decir mear ni miccionar ni orinar. Hay acciones para las que no se ha inventado un verbo que no resulte ni grosero ni cursi. Con algunos sustantivos sucede lo mismo: sobaco, por ejemplo, es basto y axila pretencioso. El caso es que nuestros riñones, el del padre y el mío, están tan próximos que se confunden sus necesidades. Cuando llego al baño me doy cuenta de que el que tenía ganas de ´hacer pis´ no era yo, sino el padre del joven. Cuando regreso al asiento, se lo digo:

-Perdone, pero me parece que tiene usted ganas de mear.

-Pues ahora que lo dice...

El hombre se levanta, va, vuelve, se sienta y responde a la pregunta de su hijo:

-La muerte de un escritor, más que un acontecimiento es un suceso, un suceso cultural, se entiende.

-Que un escritor atraque un banco, ¿sería entonces un suceso cultural?

El chico hace preguntas endiabladas. El padre debe de ser filólogo o poeta.

-Bueno –reflexiona el padre-, que un escritor atraque un banco es un suceso a secas, pero está inevitablemente contaminado de cultura.

-Mmm –murmura el hijo.

-¿Mmm qué? –pregunta el padre.

-No sé, es como si el suicidio de un cocinero fuera tratado como un acontecimiento gastronómico.

El padre calla unos segundos. Luego dice que si le está buscando las vueltas. El hijo suelta una carcajada. En eso, las puertas del avión se cierran y comenzamos a rodar. Los cerebros del padre y el mío están tan juntos que cada uno puede escuchar las reflexiones del otro. Buen viaje, le digo por telepatía. Buen viaje, me responde con amabilidad.

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