La Generalitat independentista sigue dando lecciones de cómo pegarse tiros en el propio pie, al plantar al Rey en las grandes inauguraciones. No digo que sea una estrategia adecuada, pero si el Monarca se dedicara a asistir a todos y cada una de los actos e inauguraciones de eventos a los que sea invitado en Catalunya, y la Generalitat siguiera con su estrategia de no acudir a donde va el Rey Felipe VI, iba a ir quedando despintada de la vida pública, y relegada a la condición de manifestante en la protestas o acciones reivindicativas que siguiera organizando, allí o en la corte itinerante del Rey Puigdemont. Si añadimos que la gestión gubernamental de los asuntos públicos (salvo la que desarrollan las funcionarios) debe de estar allí bajo mínimos, y que el Parlament está casi cerrado, nunca va a resultar necesario ese nuevo 155 por el que clama Rivera, pues ellos mismos ya se lo dan.