30 de octubre de 2018
30.10.2018
Tribuna

Alcohol y sexo

30.10.2018 | 05:00

Cada vez es mayor el número de personas que consumen alcohol en exceso. Yo creo que, en nuestro entorno, esto es de sobra conocido. De hecho, lo utilizamos para celebrar acontecimientos, mejorar relaciones sociales e, incluso, para cerrar tratos. Y, todo, porque goza de gran permisividad social Hace unos días, leía unas estadísticas que hacían referencia a que uno de cada cuatro jóvenes españoles, entre los 14 y 18 años, se emborrachaba tres veces al mes; por si fuera poco, el 10% de esta franja de edad, ni siquiera tenía la percepción que bebía mucho o bastante alcohol. Y, por si aún fuera poco, lo acompañaban de drogas y tabaco. Pero el asunto no solo incluye a los jóvenes, ya que existe una clara tendencia ascendente en el consumo de alcohol en adultos. Con todos los riesgos para la salud que ello conlleva. Porque todas ellas son igualmente nocivas para quien las consume, no solo de forma abusiva, sino también habitual. O sea que, pequeñas cantidades ingeridas diariamente, pueden establecer un hábito de difícil solución, con la consiguiente dependencia física y psicológica. Porque, en ocasiones y a pesar de darse cuenta de los efectos destructores sobre su organismo y del deterioro de sus relaciones interpersonales, la persona que ingiere alcohol no puede dejar de beber, hasta llegar al punto, en etapas avanzadas, de presentar amnesia de lo ocurrido durante los períodos de embriaguez. Según la OMS, su consumo constituye el tercer factor de riesgo de los países desarrollados. Produce un sinfín de patologías. ¿Y el sexo? ¿Qué pasa con el pene, el báculo sagrado de la sexualidad masculina? ¿cómo se siente? Pues de capa caída. En los consumidores, reducido a la mínima expresión. Y, todo, porque, cuando se bebe alcohol en relativo exceso, se retrasa el proceso de excitación, surgen pérdidas de coordinación e incluso se pueden producir bloqueos en la respuesta sexual. Ahora bien, no hay que bajar la guardia ante ciertas cuestiones de salud pública. Porque si se coloca donde no se debe€ al pene juguetón€ aunque esté borrachillo€ sin la adecuada protección... puede armarse la marimorena. Ostentamos el primer lugar en la Unión Europea, en cuanto a embarazos de adolescentes, las ITS siguen experimentando un fuerte crecimiento y, con tanto botellón, la sexualidad de muchos jóvenes se parece cada día más a la de un hooligan anglosajón... Por nula y patética. ¿Y la ingesta en adultos? Sin comentarios.

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