08 de noviembre de 2018
08.11.2018
La Opinión de Málaga
Al azar

El 'conatus interruptus' del Supremo

08.11.2018 | 05:00

La Banca absolvió el martes al Supremo antisistema. El altísimo Tribunal había protagonizado un conato de rebelión hipotecaria, el célebre conatus interruptus en la terminología de Kelsen. Por evidente contagio del virus catalanista, un ramillete de jueces había dejado de defender a los bancos contra clientes ante quienes las entidades se hallan en franca desventaja, porque los hipotecados son superiores en número aparte de más peligrosos. El regreso a la legalidad se ha sustanciado sin necesidad de injerencias. Solo un pervertido sostendría que los banqueros necesitaron descolgar un teléfono, para recordarle al altísimo tribunal su voto de sumisión.

En este nuevo ejemplo del cogitus interruptus kantiano, la sentencia desgranará junto al nombre de cada magistrado las conferencias que ha pronunciado en actos auspiciados por la Banca, todas ellas perfectamente remuneradas y compatibles con su noble desempeño judicial. Este dato de transparencia se considera obligatorio en los artículos científicos, el médico español Josep Baselga perdió su puesto de trabajo en un hospital norteamericano de rango equivalente al Supremo, por no desvelar unos conflictos de intereses que no anulaban sus datos pero los iluminaban.

La sentencia disidente contra los bancos montó un buen cocido. El cocitus interruptus, en la tesis de Weber, de los 28 jueces justos devuelve la relación entre Banca y clientes a su austeridad inicial. Ella manda, ellos acatan. Ni siquiera se ha atendido a una excepción punitiva contra las entidades catalanas, por su funcionamiento depravado al aceptar los ahorros de los millones de golpistas identificados por la fiscalía del dignísimo Tribunal en esa geografía. A la persona que se encadena voluntariamente al yugo de un contrato de esclavitud hipotecaria, ninguna sobrecarga puede parecerle peor que el sadismo inicial. En cuanto al 15 a 13, demuestra que ambas soluciones eran igualmente razonables jurídicamente. Se ha elegido la más apropiada. Ley y a la orden.

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