07 de diciembre de 2018
07.12.2018
Reflexiones desde el diván

Hojas de vida

07.12.2018 | 05:00

Utilizo siempre que puedo la pregunta: ¿Te gusta leer? Y disfruto mucho cuando me dicen que sí. Gracias a los libros conseguimos aprendizajes, además de otros beneficios que tiene la lectura.

A los más pequeños les encanta escuchar historias antes de dormir, el típico cuento para empezar a prepararse para descansar y pasar un rato tranquilo con mamá o papá. Seguir con este hábito es muy recomendable, una rutina para relajarse, centrarse en lo que uno lee olvidándose del estrés del cole, el trabajo o los entrenamientos. Preparar tu cuerpo y tu mente para descansar y acostumbrarlo a una rutina hará que cojamos mejor el sueño.

Intento animar a los más jóvenes a leer más y ocupar más espacios libres con la lectura y no con el teléfono y las redes sociales. En numerosas ocasiones me dicen que prefieren ver películas o series y lo que no saben es el precioso mundo que dejan de experimentar lleno de sensaciones, imaginación y creatividad que nos regalan los libros. Recomendarles los adecuados es muy importante para que le cojan el gusto a la lectura.

A partir de los 4 años hay un libro que se llama «El monstruo de colores» de Anna Llenas muy divertido y didáctico. El cuento hace una introducción llena de colores en el mundo de las emociones. Sirve para trabajar el lenguaje emocional y en consecuencia, la Inteligencia Emocional. Eso sí, los más mayores deben acompañar a los peques en la lectura de este cuento para que sea eficaz.

Hasta los 12 años podemos trabajar valores de paz y tolerancia con el libro «Imagine» de Jean Jullien, prologado por Yoko Ono. Además de valores como el respeto y el amor o la alegría, los chavales conocerán una canción mítica y podrán compartirla con los más mayores. Cultura musical de la buena!!

Con 15 años ya van adquiriendo más capacidad para decidir qué les va gustando más. Recuerdo algunos libros que nos recomiendan leer, pero que su relectura de mayor nos hace reflexionar aún más y seguimos pensando en volverlo a leer pasados los años. Libros de vida, da igual cuándo, uno siempre aprende. Me refiero a libros como «El Principito» de Saint Exupéry o «El viejo y el mar» de Ernest Hemingway.

«El hombre en busca de sentido» de Viktor Frankl quizá sea uno de los libros que más recomiendo y de los que más me ha ayudado conmigo misma y con los demás. Muchos adolescentes me piden ayuda porque sienten que se agobian y su exigencia es demasiada. Se olvidan de centrarse en el presente y disfrutar de las pequeñas cosas con la típica frase en su cabeza repitiéndoles: «Tienes que estudiar, tienes que entrenar, tienes que comer sano, hacer físico, dormir 8 horas, competir con valentía, solucionar los problemas rápido y de manera eficiente€» Cuando leemos este libro nos damos cuenta de la realidad de nuestros problemas y nos anima a disfrutar de las pequeñas cosas. No tenemos tantos problemas como creemos, ¡menos mal!

Por cómo me tomaba las cosas en la universidad y en los entrenamientos, mi entrenador me recomendó leer «El monje que vendió su Ferrari» de Robin Sharma y la verdad es que me ayudó muchísimo con mis agobios y preocupaciones. Aprender a relativizar, a darle importancia a la calma, el descanso, el relax o buscar pequeñas cosas que hacen sentir tranquilidad. Encontrar ese yo tranquilo, yo mío, yo meditador, yo solo yo, es muy muy importante para sentir realmente quién es uno, qué necesita y lo más importante, qué no quiere.

Tres libros de superación que me gustaron mucho fueron «Milagro en los Andes» de Nando Parrado, «Voz de papel» de Olga Bejano y «Saber que se puede» de Irene Villa. Increíbles historias de lucha y valentía que hacen remover lo más interior del ser humano. Remover para desaprender y volver a aprender sobre nosotros mismos.

Al acabar la universidad recuerdo un bonito libro que regalé, «Martes con mi viejo profesor» de Mitch Albom. ¡Precioso! Respeto, cariño, amor y lecciones de vida están presentes en este pequeño gran libro.

Libros especiales habrá tantos como momentos en nuestras vidas, «El niño del pijama de rayas» de John Boyne, «Las virtudes del fracaso» de Charles Pepin o los libros de Albert Espinosa€ todos merecen nuestro tiempo y debemos de ser agradecidos.

GRACIAS LIBROS POR ENSEÑARME A SER MEJOR!

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