09 de diciembre de 2018
09.12.2018
La Opinión de Málaga
Maldeojos

Polvo y ron, polvorrón

09.12.2018 | 13:07
Leticia Sabater, en el vídeo de su Polvorrón.

Hay que reconocer que el mal gusto elevado a la quintaesencia, firmado por la inefable Leticia Sabater, puede alcanzar cotas de zafiedad y bochorno que de tan zarrapastroso dé la vuelta al calcetín y se convierta en una cosa marciana, sí, pero peligrosa por su perversa capacidad de adicción. Que la Navidad está ahí con sus trineos, su papá Noel, sus pinitos, sus bolas brillantes, su nieve de mentira, sus luces callejeras, que la Navidad lleva semanas asomada al salón de casa con anuncios de moco y lágrima, con reclamos para que aflojemos la guita y gastemos por encima de nuestras posibilidades es probado, pero hasta ahora no habíamos tenido la sensación de estar metidos hasta el ombligo en el barro espeso del mazapán barato hasta que la artista del submundo cerdo ha sacado su vídeo de temporada. La señora de jamones ajados venía subiendo a la Red un vídeo veraniego con la salchicha y las papas, o con los policías de dura entrepierna soñando alcanzar con sus demenciales músicas la parte final de las borracheras colectivas como cierre de discotecas, pero este año ha tenido a bien poner su desatada creatividad al servicio de «estas fiestas tan entrañables» con un villancico para enmarcar. Atención, es alucinógeno. Doña Leti acudió a Sálvame deluxe para contar la nueva al mundo. Nací medio muerta, con las rodillas torcidas, los ojos bizcos, y el estómago pequeño, dijo la estrella del porno choni musical en lo de Jorge Javier, una Leti abotagada, de papada inmensa, con la peluca mal puesta, descuidada, terrible, la antítesis del deseo.

Edu y Carmen

La estrella del mamarracho visitó el plató vestida de mamá Noel. Está empeñada en alegrarnos la Navidad contándonos las tragedias de su vida. Enseguida, uniendo un asco con otro, contó una tal Makoke, de las pocilgas de Gran Hermano VIP y pareja o ex de Kiko Matamoros, y ante el infalible polígrafo de Conchita, que sí, que tuvo lío con el actor Brad Pitt en Valladolid, y que no le gustó, y que para cenar él pidió una vulgar hamburguesa, que eso le encendió todas las alarmas, que no hubo química, y que sí, que fue muy detallista, que en la «room» había fresas y champán, y que se metió el dedo en la boca para sacarse un trozo de carne, qué asco, es decir, que no, que allí tampoco se creó un ambiente muy especial para acabar la noche cantando villancicos entre polvos y ron, ropopompón. ¿Falta alguien en este aquelarre? Pues sí, Carmen Lomana, que entre bótox y VOX se llena la boca de porquerías y arremete contra todo lo nacido a esta parte de la izquierda volviendo al mantra de que el presidente Pedro Sánchez «es un ocupa» en La Moncloa, que representa a una izquierda patética que no tiene pudor ni vergüenza y que ahora VOX demostrará, con la irrupción conquistadora de Andalucía, que a España no se le puede humillar. Estoy convencido de que la recauchutada dama no necesitó ni ron ni champán ni desde luego más polvo que los kilos que lleva en su jeta para escribir semejantes disparates en la redes sociales, que enseguida reprodujeron algunos magacines que han hecho de esta señora un personaje engreído y ridículo. A ver si hace migas con Eduardo Inda, que niega que VOX sea un partido de ultraderecha, y se ponen ciegos comiéndose el polvorón entre los dos. Edu y Carmen, gran pareja.

Lecquio y Garó

Quienes sí pueden tomarse el polvorón a gusto, incluso echar un polvo y luego tomarse un ron, como querría la sardesca Leti, son los nuevos jefes de TVE. Verán, la cosa de las malas prácticas en cuanto a información se refiere en esa casa alcanzaba las 70 al trimestre, manipulación arriba, tergiversación abajo, cuando dirigían el chiringuito los amigotes del PP liderados por el zafio José Antonio Sánchez, el que decía sin que se le cayera el peluquín que votaba al PP y que, por favor, después del trabajo tan bien hecho, a ver si le conseguían un buen puestecito –ahora ha sentado el culo en la Cope, la radio santa obispal–. Estas malas prácticas eran denunciadas casi en el desierto por el CDI, Consejo de Informativos. Pues bien, ahora, con santa Rosa María Mateo al frente del emporio, sólo se han denunciado cuatro casos al trimestre. Es lo que hay, le duela a quien le duela. Hay diferencia. Así que sí, Begoña Alegría, directora del área con el 84% de apoyo de la redacción, puede estar contenta y tomarse una ronda de ron con sus colegas. Justo lo que no pueden hacer dos eminencias de Telecinco, un olvidado Alessandro Lecquio –cuánto tiempo sin pisar la alfombra roja de esta página tan prestigiosa– y un Ángel Garó que salió del sarcófago donde vivía su declive para nacer en un mundo donde su supuesto humor se transformó en esencia de vinagre, mala hostia y numeritos de folclórica histérica. Creo que la otra noche discutió como lo hacen, dice el dicho, las verduleras de Gran Hermano VIP alentadas por Sandra Barneda, que se ha hecho con el ganado como una experta pastora de alimañas diseñadas para el circo. La cosa iba entre el divino y redicho Garó y una señora llamada Verdeliss, una especie de coneja paridora –leo que tiene 33 años y seis o siete hijos, y que va a por más, y que se hizo «famosa» por contar sus intimidades de embarazada, parturienta, esposa y madre feliz, en su canal de Youtube–. Se enfrentaron por El Koala y Miriam, concursantes del hediondo concurso, aconsejando el humorista sin gracia a la mamá coneja que si tanto le gustaban que se los llevara a casa. El público estalló en gritos. Y Garó se fue ofendido como una Lidia Lozano de porcelana. Recuperado el momento en lo de Ana Rosa –si me gusta su programa podría votar a Podemos, dijo sin que saltaran los empastes de sus piños–, Lecquio reflexionó, «este señor siempre ha ido de divo, te habla por encima del hombro, y es insoportable». Nada que ver con el júbilo decante, soez y festivo de Leti, que después de contar el drama de su infancia cantó sin pudor su Polvorrón riéndose de sí misma con letras muy, muy trabajadas, tiki tiki tiki, taka, taka, taka, báilalo, rico papasito, polvo y ron, polvorrón. Dios, que pase esto cuanto antes.

La guinda

María, presidenta
Es una buena noticia. María Casado –La mañana de La 1– ha sido elegida nueva presidenta de la Academia de Televisión sustituyendo en el cargo a Manuel Campo Vidal, que ejerció en el puesto durante 12 años. Sería más que conveniente que el equipo de Casado impulsara el prestigio de una academia que, representando al medio más popular, apenas tiene predicamento social.     

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