14 de diciembre de 2018
14.12.2018
Málaga de un vistazo

La Málaga turística

14.12.2018 | 05:00

En La vuelta al mundo en ochenta días, Phileas Fogg, apremiado por cumplir con el plazo comprometido, quema literalmente todo el maderamen del Henrietta para alimentar sus fogones, tras agotar el carbón del que disponía. Entra así en el puerto de Queenstown: sólo su casco metálico y su maquinaria. Fogg sigue camino sin mirar atrás.

Esta imagen me ha venido – por esos extraños azares de la asociación de ideas – al conocer las cifras, ofrecidas por el Observatorio Turístico de la Ciudad de Málaga, de impacto económico de ese sector en nuestra ciudad: tres mil millones de euros en un año en números redondos.

Viendo esa cifra, que se asemeja a un cuerno de la abundancia, una fuente de inacabable fluir de leche y miel, a ver quién pone un pero al turismo. Supongo que nadie puso un pero a la Málaga industrial de los Heredia y los Larios, ni a la Málaga vinatera de antes de la plaga de la filoxera. La dependencia de un sector, al que se fie la viabilidad económica de una ciudad y de sus ciudadanos exige mesura, tanto en los titulares como en las críticas; exige también datos, que permitan valorar la situación antes de que los mismos entren en la cocina previa al elogio entusiástico o a la oposición frontal. Datos que deberían ofrecerse sin miedo y que deberían analizarse sin tener una opinión predeterminada, aunque eso colocaría a Málaga en una sociedad angelical de la que cada vez estamos un poco más lejos.

No se trata de dudar de que el turismo sea un motor fundamental de esta ciudad, ni que esa industria exija muchas (que no todas) renuncias a quienes la habitan. Se trata de aclarar si hay correlación entre éstas y el resultado, no vaya a ser que estemos quemando toda la madera y que, al final, nos quede sólo el casco, y vacío.

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