12 de enero de 2019
12.01.2019
El contrapunto

Don Mariano y el río Borosa

12.01.2019 | 05:00

La Santa Providencia me ha deparado no pocas y siempre generosas oportunidades de visitar y aprender cosas de Jaén. Siempre en el corazón permanecen aquellas tierras de frontera. Las que configuran las legendarias sierras de las Villas, Segura y Cazorla. En el otro lado de la línea divisoria entre Andalucía y la provincia de Albacete están Bienservida y su retablo del siglo XVII en la iglesia de san Bartolomé. Allí hemos parado en más de una gratísima ocasión mi esposa y un servidor de ustedes para presentar nuestros respetos en su residencia manchega al embajador de España don José Cuenca y a su esposa, doña Carmen Losada. Por indiscutibles méritos don José es ya parte fundamental de la reciente historia europea. Recordarán ustedes que este gran diplomático español tuvo un muy providencial protagonismo en los tiempos complejos de la transición de la antigua Unión Soviética. Tiempos cruciales fueron aquellos, no solo para Europa. Lo cuenta don José Cuenca en un reciente libro, apasionante e imprescindible para todos los que deseen conocer bien la reciente y a veces dramática historia de Europa: De Suárez a Gorbachov.

Nuestro embajador, además de cervantista ilustre, es autor de otros libros maravillosos: La noche de bodas, La sierra caliente, Encuentros de un embajador con don Quijote y Sierras, perdices y olivares, obra ésta que siempre nos cita con admiración el magistral granadino don Justo Navarro. Me he atrevido a referirme a ellos en textos que he publicado recientemente como «hermosas historias de amor. Amor total del autor por las gentes y los tesoros guardados en las sierras y en los caseríos» de las tierras de Jaén.

Continúo, no sin emoción, con las citas de algunos de aquello párrafos de un servidor de ustedes: «Con sus rápidos, cascadas, pozas y ensenadas, el río vertebra lugares de una insospechada riqueza. En el escalafón tienen lugar de honor las hermosísimas truchas del Borosa, que los buenos pescadores como don José Cuenca atrapan a mosca y cucharilla. Antiguamente se hacía con las grillas – una especie de saltamontes autóctono– que deambulan por las riberas. En el tramo sin muerte, las truchas se devuelven vivas a las aguas del río. Otra especie de gran valor es la lagartija de Valverde, que corretea, negra y roja, por las rocas calentadas por el sol».

También conté a mis amables lectores que en una venturosa ocasión paramos en compañía de don José y su esposa, para reponer fuerzas en Los Monteros. La acogedora hospedería propiedad de don Mariano Franco Cuadros, enclavada sobre las aguas del Borosa. Don Mariano fue un experto taxidermista y maestro en las artes de la caza, sobre todo en las modalidades en las que esa ciencia se libera de engorrosas ataduras administrativas. Es también personaje destacado en la fecunda bibliografía del embajador. Que tantas veces nos habló de él. Confieso que me impresionó el poder conocerlo. Sobre todo cuando le conté que yo había trabajado durante muchos años en el mundialmente famoso Hotel Los Monteros de Marbella. Me confesó con la modestia de la buena gente de la sierra que ignoraba que hubiera en Andalucía otro establecimiento con el mismo nombre que su casa. «Espléndido don Mariano, benévolo y sabio soberano de uno de los últimos paraísos», escribí entonces.

Hace unos pocos días, recibí una llamada del embajador. Tuvo la bondad de comunicarme el reciente fallecimiento de don Mariano. Nuestro admirable amigo. A estas líneas de mi Contrapunto semanal regresa por lo tanto el nombre de don Mariano. Con el pesar por su muerte y el profundo respeto que este gran jiennense se merece. Que Dios lo tenga en su Gloria.

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