13 de enero de 2019
13.01.2019
Maldeojos

Hipnotízame, tonto

13.01.2019 | 21:26
Juanma Moreno estrecha la mano del líder de Vox en Andalucía, Francisco Serrano.

Todo lo que me la pone dura me lo follo. Fin de la cita. Firma, Nacho Vidal, el rey del porno español, el que maneja un látigo del tamaño de un vaso de tubo de cubata, cuando a los cubatas no se les echaba esa pipirrana que hoy le echan algunos y que necesita recipientes como zafas. La estrella del porno tiene conciencia social, y como sabe que muchos chicos y chicas ven en él a un maestro del que aprenden las primeras letras de la sexualidad en vídeos que tragan como el que asiste a clase de biología, ha decidido introducir en sus producciones algo que hasta ahora la industria del guarreo no contemplaba, el cariño y la ternura. ¿Porno con caricias? Eso es como Donald Trump con emociones y empatía, como Bolsonaro protegiendo las reservas indígenas de Brasil de las garras de las inmobiliarias, industria agrícola, y otras empresas que ven en esas extensiones prodigiosas un bocado difícil de rechazar, el porno con cariño y ternura y caricias es como si Telecinco se volviera loca y en vez de Gran Hermano Dúo apostara por fomentar la lectura emitiendo especiales desde la Biblioteca Nacional con Belén Esteban concentrada en un libro mientras la sardesca Paz Padilla la molesta tentándola con folletos de instrucción para manejar el microondas. Me comía el pienso de los perros. Fin de la cita. Firma, Rocío, de 19 años, que pasa por First dates tratando de encontrar el amor verdadero. Está claro que en la pareja que le pusieron, Guillermo, no lo encontró. Lógico, el chico salió cortando. Ella, viendo el panorama, se convirtió en la zorra de las uvas, altas y verdes, y dijo que no le gustaba porque le parecía «un poco chulo y prepotente». Carlos Sobera no dijo mira, mira, mira, piensa, piensa, piensa, apuesta, apuesta, apuesta, grita, grita, grita, y dejó que la banca se llevara hasta la calderilla de la mesa de los comensales.

Okupa de San Telmo

Otra gran frase que resume este tiempo de miedo, perplejidad e hilarante desconcierto es la que soltó Mamen Mendizábal, la de Más vale tarde, que el martes volvía al tajo en La Sexta. Esta tía es gilipollas. Así, clara y rotunda. La tía es la ministra brasileña Damares Alves, que ostenta la cartera de Mujer, Familia y Derechos Humanos en el gobierno del mentado Bolsonaro, que la historia se lo lleve pronto en un rapto entre náuseas y fanfarria de charangas y bossa-nova. Esta Damares es la que soltó, y vimos para asombro de «todos y todas» en un vídeo de baja calidad diciendo la chorrada de que los niños visten de azul y las niñas de rosa, hay que reconocer que gran frase que quedará en el frontispicio de la estupidez femenina, masculina y singular, o como dice Mamen Mendizábal, «esta tía es gilipollas». También esta semana ha sido intensa si nos quedamos en la superficie de las frases, de los mensajes, de los titulares, y no, no estoy pensando en los alardes lingüísticos que hacen los jefes del PP tratando de enmascarar el significado de las cosas con palabras menores para no herir a los bravos guerreros de Vox antes de dar el sí quiero a Juanma Moreno, ya conocido como Juanma el okupa de San Telmo, por si se queda sin la presidencia de la Junta de Andalucía, la novia tan arisca. Escojo ésta que me parece otro retrato perfecto de este tiempo de charlatanes con un poder tremebundo. No pagar a las personas que trabajan para él, es Donald Trump haciendo lo mejor que sabe hacer, dijo la otra noche el presentador estadounidense Jimmy Kimmel en su show nocturno para la cadena ABC a raíz del chantaje del tarambana presidente, que trata de presionar a los demócratas, y asustar a la gente, como hizo el martes en un discurso alarmante emitido por todas las cadenas del país, para que lo apoyen presupuestando su ridículo muro con México dejando a 800.000 funcionarios sin cobrar, el muy canalla. El presentador está dispuesto a contratar a un funcionario por noche hasta que «estos trabajadores no reciban su dinero». John Kostelnik, funcionario de prisiones, fue el primer contratado. ¿En qué? Jimmy le entregó una pandereta y lo puso junto a la banda del programa, ingenuidad que sólo trata de denunciar la vesania inconmensurable, peligrosa y criminal del piel naranja.

Sueño andaluz

Hipnotízame, tonto, parece que ha dicho Pablo Casado mientras se acuesta con Albert Rivera el mudo, que delega en otros para no llenarse con las cajonadas que va soltando el caballo de Vox a su paso feraz por los contratos firmados bajo llave. La política en Andalucía se hace ahora por telequinesis desde Madrid, qué bárbaros. Ni el showman Jeff Toussant, que firmó a principio de año la octava gala de Hipnotízame en Antena 3, podría superar lo que está ocurriendo en la tierra del señorito redivivo. Si el cachondo y macizo Adrián Lastra se dejó achicharrar atrapado entre dos paredes de fuego con el torso al aire, si el Monaguillo fue juzgado por robar carteras o jerséis o lo que se tercie a los colegas que comparten camerino con el humorista, si Santi Rodríguez viajó al pasado para evitar cinco accidentes –magnífica puesta en escena, asombrosos efectos especiales–, o si Anabel Alonso da su discurso creyéndose de verdad que es la primera presidenta de España –malos, muy malos tiempos para las mujeres, que a estas alturas han de seguir peleando en las calles temiendo que lo conseguido por obvio se convierta de nuevo en una demanda delirante–, pues eso, si Jeff Toussant firmó un espectáculo donde lo de menos es que sea una trola la hipnosis porque como entretenimiento es muy potente, lo de Andalucía es un mal sueño, y la putada es que parece una hipnosis a lo bestia, una hipnosis colectiva, pero no, es real. Los únicos hipnotizados son los partidos de derecha que se han dejado adormilar con el fuste del hermano extremista y chulo. Hipnotízame, y llámame tonto, o camicace, pero hazme presidente, coño, ha dicho con su sonrisa de plexiglás el rey moro Moreno Bonilla, tan muñeco feliz, tan orgulloso de ser un pelele del voraz tiburón «Aznarín» Casado. De Gran Hermano Dúo, si eso, ya se hablará otro día, O no. Me voy a trasponer un poco. Y llámame tonto. Qué gran frase.

La guinda

Javier Ruiz
Menciono a Javier Ruiz para centrar en él la situación en que Mediaset deja en Cuatro a sus informativos. En nada. Se veía venir. A Jesús Cintora le cortaron el pescuezo antes de cortar Las mañanas de Cuatro. Ahora desaparece así, de cuajo, sin anestesia, Noticias Cuatro 2, y se reduce hasta el ridículo el noticiario del mediodía. Javier y sus compis se van al paro. No sólo eso. Se resiente el entramado informativo del país. Y eso es malo.      

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