14 de enero de 2019
14.01.2019
Por dentro y por fuera

Ensayo andaluz

14.01.2019 | 05:00

Con una rapidez inesperada (tan solo 24 horas antes del acuerdo parecía que las negociaciones encallaban), las tres fuerzas de la derecha representadas en Andalucía alcanzaban un pacto para que Juan Manuel Moreno (PP) se convirtiera en presidente andaluz, poniendo punto final a 36 años de gobiernos socialistas en la comunidad más poblada de España.

El acuerdo tiene trascendencia, más allá de Andalucía: supone el primer intento de gobierno de las tres formaciones que se disputan el espacio del centro a la extrema derecha. Su funcionamiento influirá en las negociaciones que se entablen en mayo en 13 autonomías y más de 8.000 ayuntamientos españoles para conformar mayorías parecidas, antagonistas de la que ahora existe en el Congreso (una frágil entente del PSOE con Podemos y formaciones nacionalistas e independentistas).

Muchos analistas interesados (especialmente, en Madrid) han querido resaltar que el gobierno andaluz es solo de PP y Ciudadanos, y que estos últimos no se han sentado a negociar con Vox que, aparentemente, han dado sus votos para investir a Moreno sin lograr grandes concesiones.

Pero las cosas no son exactamente así: la formación de Santiago Abascal necesitaba no ser percibida como un obstáculo para lograr un cambio de Ejecutivo en Andalucía, si quiere seguir creciendo en el conjunto de España. Y su papel puede ser semejante al de la extrema izquierda en Cataluña, la CUP, ya que cada votación importante en Andalucía (empezando por los Presupuestos) deberá pasar por Vox, situándole en una posición ganadora: si se aprueban sus postulados, los votantes verán que es gracias a ellos; si no, será culpa de la «derecha cobarde» de PP y Cs. El espectáculo acaba de comenzar.

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