07 de febrero de 2019
07.02.2019
Perdidos y encontrados

Hideputa, dice el hombre...

07.02.2019 | 05:00
Carmen Calvo, en rueda de prensa.

Habla por teléfono a través de un auricular, pese a tener aspecto de sexagenario avanzado. Lleva al nieto de la mano y yo a mi hijo de la mía. Al salir de la urbanización, antes de cruzar la calle para dejar a los niños en el colegio, el hombre clama en voz alta mientras le sujeto abierto el portón. Entre un par de hideputas y algún tonto y cabronazo me da las gracias cambiando la cara. Mi niño me mira entre divertido y preocupado por el hecho de que un abuelo diga semejantes palabrotas delante de todo el mundo, y de su nieto de unos seis años.

Le doy un beso a mi hijo, un te quiero y un pórtate bien en clase y, sumamente interesado, vuelvo sobre mis pasos siguiendo al hombre que continúa hablando con alguien del otro lado del cablecito conectado al móvil que se percibe claramente en su bolsillo delantero izquierdo del pantalón. El enfado del vecino va en aumento. Habla de Sánchez.

Ni con agua caliente despega éste el culo del sillón, repite con una certeza cercana a la sabiduría. El hombre lleva un chambergo de plástico azul, uno zapatones de trabajo industrial y un mono de trabajo. El aspecto me hace pensar cómo etiquetar este mundo nuevo que se le ha subido al viejo. Alguien así de cuando yo era joven jamás habría hablado con esa inquina de entrenador de bar de un presidente de un partido "obrero" ni, por supuesto, se habría manejado con tanta soltura con un móvil con auricular que entonces no existía. De cómo, si ese hombre ya no votase a Podemos por la progresiva desilusión en tiempo récord que están produciendo los morados, quizá haya escorado circunstancialmente su voto a Vox (esos votos salen en parte de todos lados), me habla la actitud de quien no dejó de hablar a voces mientras caminaba por la acera aparentemente con nadie, pero con alguien a través del móvil que, supongo, compartiría su aparente enfado.

Lo de hablar por teléfono por la calle sin que se vea el teléfono otorga cierto aspecto de loco a quien lo hace. Mucho más si la conversación es acalorada y el emisor expresivo y algo histriónico, como es el caso de este hombre. Cuando le miro alejarse braceando como un náufrago pienso que su aspecto es tan raro como el de la gente que baila sin que escuchemos la música que están bailando.

La vicepresidenta del gobierno no dejó ayer de comparecer en comparecencias y también habló con alguna emisora de radio, quizá mientras andaba por la calle camino del congreso y con un pinganillo en la oreja, moviendo las manos como si estuviera bailando. Pero como nadie escucha la música de esa nueva canción que se empeñan que también nos guste, 'Relator', de la Torra's Band, parece que se ha vuelto un poco loca con tantos gestos alegres e intensos mientras nos la tararea para que la bailemos juntos, camino de mayo.

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