10 de febrero de 2019
10.02.2019
Tierra de nadie

Erradicar el hambre

10.02.2019 | 05:00
Erradicar el hambre

Si los políticos no son capaces de arreglar una cuestión tan de andar por casa como la guerra entre los taxis y las VTC, ¿cómo rayos se enfrentan a los asuntos realmente peliagudos? La respuesta es que no se enfrentan. Los asuntos peliagudos se resuelven fuera. Decimos «fuera» sin saber a qué nos referimos. «Fuera» son a veces los fondos de inversión, a veces la banca, y en ocasiones China, EEUU o Rusia. Significa que junto al problema llega la solución, que puede ser buena o mala, pero que al fin y al cabo es solución. El reconocimiento de Guaidó, por ejemplo, no ha sido una decisión tomada por nosotros, sino que hemos sido tomados por ella. De ahí la perplejidad con la que se manifiestan estos días los tertulianos frente a los problemas de orden práctico que empiezan a surgir y que ni siquiera se habían planteado antes de que nos definiéramos. Evito su enumeración porque están al alcance de cualquiera.
La mayoría de los políticos de la mayoría de los países del mundo, en fin, lo único que tienen que hacer cuando se levantan de la cama es chuparse el dedo y sacarlo por la ventana para comprobar la dirección del viento. Luego se asean y acuden al desayuno informativo del Ritz donde disfrazan de principios el parte meteorológico. Si se les hace alguna pregunta incómoda, se ponen en modo Borrell:

-Ya iremos viendo a medida que se sucedan los acontecimientos.

Esa respuesta se le ocurre a cualquiera. Hay subsecretarios que la utilizan mucho frente a los problemas que les plantean sus directores generales:

-Cuando lleguemos a ese puente, lo cruzaremos -dicen.

Los líderes prefieren las preguntas difíciles a las fáciles. Una pregunta fácil es cómo compatibilizar la existencia del taxi de toda la vida con los Uber y los Cabify surgidos al calor de las nuevas tecnologías.

Ahí los dirigentes espirituales se hacen un lío, pobres, y ruegan al periodista que suba el nivel. Les encanta responder, en cambio, a cómo erradicar el hambre o acabar con la malaria. A una consulta sobre la inmigración, Marlaska respondió hace poco que debería ser ordenada. ¿Ven qué fácil es responder a lo difícil?

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