12 de febrero de 2019
12.02.2019
Málaga de un vistazo

Sin acuerdos ni debate

12.02.2019 | 05:00

Hay un montón de cosas que no sirven para nada y se siguen utilizando sin reparo. Algunas porque en su día fueron útiles y hoy se resisten al abandono camufladas en la repetida costumbre, que tan ciegamente nos enseña a no ver lo que nos rodea. Otras de esas cosas, sin embargo, no sirvieron nunca para nada, pero siguen hoy vigentes, disponibles y funcionado exactamente con el mismo resultado: ninguno. Será que todo lo que no empeora es susceptible de pasar desapercibido y con suerte el tiempo no lo somete a su constante y severo juicio.

Parece que a esa lista innumerable de cosas que hoy no funcionan se le han incorporado dos nuevos y peligrosos miembros: el debate y el acuerdo. Y digo peligrosos porque si empezamos a dar por perdida la capacidad de entendernos es fácil comprender qué podría pasar siendo tantos. Ahora hablar y entenderse está mal visto, o mejor dicho: no visto. Hoy lo que se lleva es empezar el diálogo lejos y acabarlo lejísimos; extremar los extremos, subrayar las diferencias, marcar más distancia de forma que no pueda saltar nadie de un lado al otro sin caer en el abismo de en medio. Tan socorrido y tan sin auxilio. Los acuerdos se firman tan fácilmente como se rompen. El periódico de hoy no tiene vigencia mañana. Las palabras se las lleva el viento, y cuando están escritas nadie reconoce después su letra. Ahí pone lo que digo ahora, no lo que escribí antes. Ya no sirve el acuerdo y es inútil el debate, pero sigue, cansino, desbocado e imparable contra quién sabe qué.

Cómo acercar posturas en un diálogo de poses inamovibles, a quién dar en paz la mano en este permanente concurso de pulsos y porrazos. Quién escucha al otro bando con tanto ruido en las trincheras. Discursos de pancarta y acuerdos de pelea.

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