12 de febrero de 2019
12.02.2019
Tribuna

Un salario digno para salir de la crisis

Hoy más del 85% de las empresas en España cierran su ejercicio contable con beneficios, muchas más que antes de la crisis,
y no pueden seguir aumentando sus dividendos a costa de la explotación laboral con salarios de 735,9 euros o incluso inferiores

12.02.2019 | 05:00

La reciente aprobación y publicación en diciembre de 2018 de la subida del salario mínimo interprofesional (SMI) ha impulsado un debate en sectores muy concretos de la sociedad, que persigue deslegitimar la acción de gobierno del PSOE más que realizar un riguroso análisis de las bondades o efectos nocivos de tal medida sobre la población trabajadora y sobre la economía del país.

Aquellos que hoy ponen «el grito en el cielo» sobre esta subida salarial, no opinaban igual cuando remontándonos a diciembre del 2017, el gobierno del PP acordó con las organizaciones sindicales y patronales, una subida del 20% del SMI, en tres años con los mismos condicionantes que el gobierno del PSOE de Pedro Sánchez incluye en este real decreto: Esta subida salarial no afectará a aquellos convenios colectivos en vigor y con salarios inferiores hasta la finalización de los mismos.

De hecho, la subida del SMI a 900 euros no afectará a los convenios colectivos vigentes, sólo a aquellos que una vez finalizados, tengan alguna categorías laboral o todas por debajo de 900 euros, y cuyos complementos salariales absorbibles no superen los citados 900 €.

En Málaga en 2018, de los convenios colectivos sectoriales publicados, 7 de 10 tenían el salario más bajo superiores a los 900 €, y en el caso de los convenios de empresa, 6 de 30 igualmente también superan los 900 €.

En el caso de los convenios sectoriales son Comercio, clínicas dentales y limpieza de ropa y tintorería los que tienen el salarios inferiores a 900 €. Sectores ocupados principalmente por trabajadoras.

Esta medida sí afectará a 27 empresas malagueñas que, utilizando la reforma laboral del PP para reducir los salarios, éstos son en algunas o todas sus categorías inferiores a 900 €, así como en tres convenios sectoriales firmados el pasado año una vez finalice su vigencia.

Sin embargo, la Autoridad Independiente de Autoridad Fiscal (AIReF), por un lado, la Comisión Europea o el Banco de España cifran la destrucción de empleo en 40.000, 90.000 o 125.000 respectivamente, datos tan dispares que desacreditan el análisis por el menor especializado en la materia. La mayor dificultad en explicar este argumento la ha tenido el gobernador del Banco de España al afirmar que «la subida del SMI no ayudará a las rentas bajas».

Con esta afirmación el BdE, se sitúa en las posiciones del «conservadurismo caritativo» defendiendo que «la pobreza es un problema pero la desigualdad no lo es», posiciones asumidas por el FMI, la OCDE o el Banco Mundial, posición que los liberales más coherentes combaten (junto a la socialdemocracia en Europa), pues de no corregir estas desigualdades, nos podemos encontrar con partidos «tiránicos» o «totalitarios» como así afirma Milton y Rose Friedman, según recoge el II informe del observatorio de la desigualdad en Andalucía.

Resulta complejo entender que cuando gobernaba el PP el gobernador del BdE defendía la necesidad de subir los salarios a mujeres y jóvenes, y ahora con un gobierno del PSOE defiende que subir los salarios más bajos perjudica precisamente a mujeres y jóvenes.

La coherencia en los argumentos da credibilidad a la persona. Por eso hoy no escuchamos al presidente de la asociación de empresas familiares, ni a quien fue ministra de Trabajo, ni al secretario general de la OCDE, que defendieron en su momento la subida salarial como necesaria y a la vez compatible con la evolución de la competitividad y el empleo.

La subida del SMI no sólo cumple la recomendación del comité europeo de derechos sociales que ha interpretado que el SMI debe rondar el 60% del salario medio del país y afirma con rotundidad que «elevar el SMI a 900 euros mensuales nos acerca a dicha recomendación», sino que reducir la pobreza y desigualdad salarial se presenta como un objetivo alcanzable, toda vez que la mayoría de los bajos salarios son percibidos por trabajadoras, y que a su vez tienen jornadas parciales referenciadas precisamente en el SMI.

También en la presentación del informe económico y financiero de Esade, se afirma categóricamente que «la subida del SMI no supondrá un impacto negativo en términos macroeconómicos para los PGE y tampoco en la creación o destrucción de empleo por parte de las empresas».

Los beneficios que esta subida salarial trae tienen mucho que ver con el incremento de la demanda interna de consumo, (+2,9 del PIB en 2018), verdadero motor de la economía del pasado año, y que aguantó la caída de las exportaciones (-0,4%); tienen que ver con la reducción de la deuda familiar, entre otras.

Hoy más del 85% de las empresas en España cierran su ejercicio contable con beneficios, muchas más que antes de la crisis, y no pueden seguir aumentando sus dividendos a costa de la explotación laboral con salarios de 735,9 euros o incluso inferiores si hablamos de parcialidades, y la clase trabajadora de Andalucía es de la más beneficiadas por esta medida. Difícil de explicar lo tiene, también, su presidente si se opone a esta subida del SMI.


* Fernando Cubillo es secretario general CCOO Málaga

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Crea tu propio Blog