01 de marzo de 2019
01.03.2019
Tribuna

El partido escoba

La sorpresa de Vox, un análisis de urgencia sobre la gran revelación electoral de los comicios andaluces

01.03.2019 | 05:00

De manera un tanto inesperada, el resultado obtenido por Vox en las elecciones andaluzas ha trastocado la política nacional. Concentra la atención de los medios de comunicación, es tema de conversación en la calle, ha dividido más a la derecha, condiciona poderosamente la estrategia del resto de los partidos y puede ser absolutamente decisivo en el desenlace de las próximas elecciones generales y en la posterior formación de gobierno.

En efecto, a los observadores les sorprendía que en España los partidos situados más a la derecha no sumaran más que unas decenas de miles de votos, dados los niveles de paro, desigualdad, corrupción y descrédito de la política alcanzados en nuestro país. Tampoco la inmigración masiva resultó motivo suficiente para la aparición de un partido radical de derechas. Un nacionalismo débil, el europeísmo, las actitudes en general tolerantes y, sobre todo, la experiencia cercana de un régimen autoritario, hicieron de España, junto con Portugal, un caso único de democracia europea donde los partidos populistas de derechas brillaban por su ausencia. Aún en 2017, la investigadora Carmen Enríquez, en un informe promovido por el think tank británico Demos, consideraba que la península ibérica era terreno inhóspito para la derecha populista y, tras hacer una mención a Vox, destacando su carácter moderno y su desapego del franquismo, concluía: "resulta difícil imaginar que un partido de extrema derecha logre afianzarse en España en un futuro próximo".

Ahora la cuestión es explicar el éxito de Vox. Aquí presentamos el primer intento. El periodista John Müller ha reunido a columnistas y profesores universitarios que colaboran en su diario para que respondan a unas cuantas preguntas sobre la definición ideológica del partido, la procedencia de los votos que ha recibido, su programa económico y, en fin, sus perspectivas futuras. El libro, en conjunto, facilita información de interés, es equilibrado, huye de la polémica y proporciona una lectura entretenida.

Cabe resumir el contenido de los diferentes capítulos en algunos enunciados. Vox es un partido populista, nacionalista y radical de derechas, pero no fascista, ni franquista. De la extrema derecha española, atada al franquismo, lo separa su discurso por la regeneración de la democracia, aunque se trate de una democracia iliberal al estilo de Orban, el uso de las redes sociales para la comunicación política interna y con la sociedad y la implicación de profesionales cualificados en el manejo de la organización. En todo caso, aún debe definir una identidad política con precisión, lo mismo que su programa económico. Su primer postulado es la intangibilidad de la nación española, que ni siquiera una mayoría podría atreverse a cuestionar.

La crisis del sistema de partidos ha favorecido su fulgurante despegue, después de varios fracasos en las urnas y un cambio de liderazgo, pero el punto de inflexión en su trayectoria coincide con la máxima tensión vivida en torno al independentismo catalán. Progresa con rapidez gracias a los votantes del PP, los más numerosos, y de Ciudadanos que se le han unido, pero recoge votos de todos los sectores en los que la crisis y los problemas de gobernabilidad han causado mayor malestar. Las mujeres, los electores de edad avanzada y los de nivel educativo inferior son los que mantienen una mayor distancia. En Vox han recalado votantes que han agotado la paciencia, que se sienten abandonados, huérfanos, y que expresan de este modo su tremendo enfado. Su retórica enfatiza la oposición típicamente populista entre pueblo y elite, y parece estar inspirada en la crítica de Gonzalo Fernández de la Mora a la partitocracia.

En 1976, en su clásico Partidos y sistemas de partidos, definió el partido "como cualquier grupo político identificado por una etiqueta que se presenta a elecciones". Quizá no sabía hasta qué punto acertaba y se adelantaba a los tiempos con su concepto minimalista. Hoy, basta un pequeño grupo de colaboradores, un local y una conexión a internet para probar fortuna en la arena política. Luego es el éxito o el fracaso electoral el que conduce al partido. Vox fue inicialmente una escisión del PP, va camino del éxtasis en las elecciones de abril y su futuro es tan imprevisible como el de toda la política española. Todo apunta a que permanecerá una temporada con nosotros. Con su presencia, España es un poco más europea.

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