09 de marzo de 2019
09.03.2019
Galaxia urbanita

La Espiral

09.03.2019 | 05:00
Ilustración de Carmen Larios.

Hay una evidencia que incomoda (no sé por qué) a muchas personas: podemos estar sanos y nutridos si seguimos una dieta sin ningún tipo de producto animal. Esto no quiere decir que quien tome leche, carne o huevos no se nutra bien ni representa un ataque a los que gustan de chorizos y entrecots; allá cada cual con lo que se meta en su cuerpo. Si alguien como Einstein dejó dicho aquello de «nada beneficiará tanto la salud humana ni incrementará las posibilidades de supervivencia sobre la Tierra como la evolución hacia una dieta vegetariana», es lógico que te haga pensar. Y que yo sepa, eso no es malo. Ni siquiera insano.

Málaga es un lugar privilegiado: tenemos buen tiempo, playas, naturaleza y una población multicultural y variopinta; ahora, tenemos también Macrodulces La Espiral, la primera pastelería macrobiótica, vegana y ecológica de España, donde elaboran repostería libre de productos animales (leche, huevo, miel), sin azúcar, sin químicos y además sin gluten ni trazas. Y con mucho sabor. Un lujazo para nuestros paladares.

Las hermanas Susana y Eva Gómez Moreno son las artífices de este delicioso proyecto, y con ellas tuve la oportunidad de conversar una tarde. Con la compañía de un bizcocho y una bebida de cereales tostados, conocí con detalle lo que hay detrás de esta coqueta y sana pastelería, el yin y el yang que sustentan a Macrodulces La Espiral.

Susana es el yang: la sabia de mente inquieta. Es economista, y unos problemas de salud la llevaron a indagar sobre nutrición y alimentación; descubrió que al eliminar carnes, lácteos, azúcar y alimentos refinados su salud mejoraba mucho. Tras probar varias escuelas o tendencias de la llamada comida sana se decantó por la macrobiótica; decidió profundizar en el tema y más tarde formarse en centros como la Escuela de Vida (Madrid), la Escuela Baoshi (Sevilla) y el Instituto Macrobiótico de España (Valencia), y además asiste a un sinfín de cursos y talleres para renovar sus conocimientos. Este afán de Susana por conocer y formarse le otorga a La Espiral una sólida base, una garantía de seriedad y compromiso con el sentido más profundo de dedicarse a elaborar alimentos equilibrados y sanos.

De la elaboración de las riquísimas especialidades de La Espiral se encarga Eva, energía yin, la alquimista de manos mágicas que maneja el horno –aquí no hay microondas–, prepara las masas y alienta a las excelentes materias primas de La Espiral –ecológicas y de primerísimas marcas– a dar lo mejor de sí mismas. Eva es ceramista y, tras más de una década de experiencia en la creación de piezas artísticas y en la docencia, se acercó primero al yoga y luego a una forma de comer más consciente: el cambio que vio en la salud de Susana la acabó de convencer de la necesidad de nutrirse de un modo más adecuado. Fue una transición curiosa y sorprendente pasar de un horno de cerámica a uno de repostería, la creatividad tiene muchos caminos y un tiramisú o una tarta de manzana de La Espiral son auténticas obras de arte; no solo están deliciosos, también son una preciosidad. La repostería de La Espiral te la comes con los ojos, la saboreas con la boca y tu cuerpo te la agradece: es felicidad comestible.

A las personas que no se crean que dulces, tartas y bizcochos horneados sin mantequilla, huevos, azúcar o leche están no buenos, sino buenísimos, las invito a que hagan la mejor de las pruebas: pasarse por La Espiral (calle Dos Aceras, 24) para que juzguen por ellas mismas. Hoy en día, en España, no hay un establecimiento igual ni productos parecidos, este tipo de locales suelen encontrarse en los barrios más cool de Londres, Tokio o Nueva York. Pues ea, en el centro de Málaga, entre la plaza de la Merced y calle Carretería, la tenéis a vuestra disposición.

Cuando comemos somos ante todo seres emocionales. La comida es parte de la cultura, de la fiesta, del encuentro con otras personas. Es difícil cambiar hábitos, y los gastronómicos aún más, nos traen buenos recuerdos y nos resistimos a ir un paso más allá. Pero siempre se puede probar, renovarse, evolucionar a otro estado, y tal vez, como Kafka, digamos ante un acuario: «Ahora puedo mirarlos en paz, ya no me los como». Pasarlo bien sin que otras criaturas tengan que pasarlo mal (o muy mal) es una opción que, ahora más que nunca, es deliciosa.

Repostería macrobiótica, artesanal, vegana y ecológica. ¿Te la vas a perder?

Más información en www.macrodulceslaespiral.com

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