25 de marzo de 2019
25.03.2019

Cartas al director

Las cartas se pueden enviar preferentemente mediante correo electrónico a la dirección laopiniondemalaga.lectores@epi.es

25.03.2019 | 05:00

De Pujol a Pujol, libre otro gran ladrón

Tras sólo 70 días en prisión de los dos años y medio a que fue condenado, el hijo del ex presidente Pujol saldrá de prisión al otorgarle el Govern el tercer grado. Tercer grado de tortura y destrozo a la Justicia, chanchullo de políticos cómplices de ese colega que aprovechó su cargo para robar descaradamente.

Planea sobre todo este escándalo la sombra deshonrosa del padre super ladrón de ese presidiario, del banquero tramposo y político falaz que aún está libre por haber chantajeado públicamente que él no iría solo a la cárcel. Apestosa prueba más de la podredumbre de toda esa mafia de «padres de la patria» que siguen empeñada -ofreciendo la carnaza de un paraíso soberanista a la parte más inculta de la sociedad- en independizarse del resto de España para seguir robando a placer sin ir a parar en apelación a donde debieran estar ya hace tiempo.
María Faes Risco
Málaga

SIEMPRE HAY TIEMPO PARA QUEDAR MAL

Yo tenía una novia inglesa. Se llamaba Heather y era de Leeds, ¡ay! La conocí en Malgrat de Mar. Ella me enseñó muchas cosas...

Me enseñó, por ejemplo, de una manera sencilla, lo que a Nietzsche y Foucault les costaría mucho aprender. Me demostró que no hay hechos, sino interpretaciones. Verán: un día, estando en Barcelona con mi novia, ella sintió ganas de ir al baño. Entramos en el primer bar que encontramos y le dije: siéntate que yo te traigo las bebidas (yo quería pagar). Pasado un tiempo; un día mi hermano nos invitó a cenar en su casa. Y, estando cenando él, su mujer y sus hijos con ella y quizás animada por el ambiente, hizo alusión de esta anécdota que acabo de contar. La interpretación que ella sacó fue que yo le había «ordenado» que se sentara. Claro está que el hecho existió, pero al interpretar mi novia el cuadro, lo desfiguró completamente y eso fue lo que quedó. En fin, fue una impagable lección la que Heather me dio.

Ahora puedo decir que Nietzsche y Foucault tenían razón, que lo que quedan son las interpretaciones. Por eso, como nadie está exento de que lo malinterpreten, pienso que lo mejor es que cada cual se pague lo suyo, al menos te sale más barato ¿no creen?
Venancio Rodríguez Sanz
Málaga

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