05 de abril de 2019
05.04.2019
El Palique

Mercurio

Saber que la revista nos aguardaba en una librería era un estímulo suficiente para saltar de la cama y lanzarse a leer

05.04.2019 | 05:00
Mercurio

Planeta liquida la revista Mercurio. Una pena. Tirando a inmensa. Un atentado cultural. Una excelente editorial, casi multinacional que se mutila a sí misma. Mercurio era una revista mensual de libros dirigida por el gran Guillermo Busutil en la que escribían las mejores plumas. Novedades, reseñas, entrevistas, portadas excelsas y cuidadas. Mercurio se distribuía gratis en las librerías. El barrunto, a primeros de mes, de que estuviera a nuestra disposición en una de ellas podía ser suficiente estímulo para saltar de la cama, dirigirse al establecimiento, hacerse con ella y andar lo menos posible hasta un café acogedor en el que desayunarse con esos textos reposados y de calidad que incitaban a lo único que uno en realidad debería hacer: leer.

Muere Mercurio y muchos de sus números, elegantes y esbeltos, gordos o delgados, descansan en los anaqueles de nuestro salón, pero sobre todo en nuestra memoria. Mercurio marcaba la temperatura literaria, un termómetro objetivo pero no neutral, justo, necesario. Una revista de éxito asesinada. Su última portada está dedicada a Ida Vitale, poeta uruguaya, premio Cervantes, que escribiera aquello de «Corta la vida o larga, todo lo que vivimos se reduce a un gris residuo en la memoria». Vamos a contradecirle, hoy estamos osados, Mercurio no será un residuo y sí un buen recuerdo.

Ver a alguien con el Mercurio bajo el brazo era como reconocer a alguien de la secta, cofradía, creencia o sociedad secreta propia. Uno de los nuestros. Malos tiempos para la crítica lírica. Muere una publicación, o sea, el signo de nuestro tiempo. Uno de sus signos. Se empobrece el panorama cultural y como siempre, sobre todo en las redes, comprobamos que hay más plañideras que lectores. No importa, hasta esa impostura que hoy en día han dado en llamar postureo, suma rabia y tristeza por la muerte de Mercurio. 210 números, veinte años. Nada menos. Y además, promovida, hecha en y desde Andalucía. La cultura no se derrota. Pero sí pueden apagarse sus voces. Y además sin explicación. No se apagan empero las voces, cientos, de gentes de la cultura y la escritura que han clamado para que la decisión se reconsidere. Mercurio ya es historia. Y la desazón, creciente.

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