02 de mayo de 2019
02.05.2019
La Mirilla

Resistir es vencer

La vida es un instrumento de seducción y todos deberíamos encontrar nuestra música. Sin ser cuestionados por nadie

02.05.2019 | 05:00

La superación es un rasgo elocuente. En parte, es el anhelo de grandeza forjado con las cosas extraordinarias: esfuerzo, sacrificio, voluntad, trabajo... La necesidad de superarse, es un delicioso rasgo, de las personas que progresan incesantemente.

El conformismo es un modelo honesto de comodidad, nos suele presentar la vida con la 'ejemplaridad' de la seguridad, pero ni hace, ni renueva. Conformarse es renunciar a la búsqueda, admitiendo que lo seguro es más fácil que lo inseguro, excluyendo así a la voluntad de todo proceso pensante, por supuesto.

Me gustaría traer a Picasso y colocarlo entre mis reflexiones. Seguro que no rehusaría mi amistad, si le dijera que a lo largo de mi vida he admirado su conducta, además de su arte. No hay nadie qué pueda ilustrar mejor el inconformismo que Picasso. Pues sí, sus perpetuas transformaciones, junto con su ausencia de lógica, lo llevaron a la genialidad. Picasso encontró en la inestabilidad la fórmula para llegar al absoluto. A veces, es necesario romper con lo continuo, para ver que algunas fórmulas tradicionales nos hacen infelices, pero por desgracia se nos antoja convertir en duradero, lo que está destinado a morir. Somos así...

En la pintura de Picasso podemos apreciar sus actos. No, no se conforma, es más, se ve una imperiosa necesidad de alejarse de lo cotidiano, creando universos paralelos. La vida es un instrumento de seducción y todos deberíamos encontrar nuestra música. Sin ser cuestionados por nadie. A veces, a cuenta de las definiciones ajenas nos volvemos conformistas, turbándonos para el resto de nuestras vidas. Es incomprensible apartarse de uno mismo por miedo al qué dirán... Picasso se afirmó en su voluntad; desdeñando todo modelo de conformismo. Y miren, se llega lejos, con lo que muchos llaman insensatez.

La mayor parte de las veces, ser inconformista, te lleva a pasar hambre. Picasso en Barcelona y París vivió en la mayor pobreza. ¿Se me imaginan comer un trozo de pan? Pues sí, las primeras obras de Picasso reflejan la necesidad, es maravilloso contemplar sus naturalezas muertas: figuras solitarias con fondos planos y evocadores. Así es la vida de algunas personas, el primer capítulo no tiene nada que ver con el último, afortunadamente...

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