11 de mayo de 2019
11.05.2019
Tribuna

España se tiñe de rojo

11.05.2019 | 05:00

Los socialistas no tienen otra que afianzar su rotunda victoria del 28 A mientras que los populares se la juegan. Pedro Sánchez quiere rematar la faena y aparecer como el político capaz de afianzar la socialdemocracia mientras que Pablo Casado, que vuelve al redil de la derecha, como si eso fuera tan fácil, se la juega. Si pierde el Partido Popular, Casado y sus equipos que estuvieron jugando en la liga de la extrema derecha, tendrán que tomar la de Villadiego. Dos maneras de encarar la llamada a las urnas en el próximo día 26. No soy de los que piensan que se trate de una segunda vuelta porque elegimos a nuestros representantes más cercanos y a quienes en Bruselas deben afianzar más Europa.

Y si socialistas y populares se juegan seguir siendo primero y segundo, el partido de Albert Rivera buscará superar al Partido Popular. Es su objetivo porque está en juego quien gobierna en la derecha, una vez que Ciudadanos sigue empeñado en situarse en posiciones muy de derechas, manteniendo una dura posición sobre Cataluña con la exigencia a Pedro Sánchez de que imponga el 155 antes que nada. Las últimas presencias de Inés Arrimadas van por ese camino y mantiene las tesis sostenidas en la campaña anterior, demonizando a Pedro Sánchez hasta los límites de llegar a situaciones personales. La visita de Rivera a La Moncloa para verse con Sánchez evidenció su debilidad, incapaz de sostener un mínimo discurso para la gobernabilidad de España y en especial de Cataluña. Rivera ha perdido los papeles y en esta campaña volveremos a tener a un político con azogue en el cuerpo y, lo que es peor, en la mente y en las ideas.

Ciudadanos ha perdido el norte, el de sus orígenes. Pretender liderar la oposición, sin superar al PP en escaños, le hace caer en una beligerancia frustrante, incapaz de ofrecer soluciones, salvo las manidas etiquetas de aplicar el 155 a Cataluña. Ya es lamentable que la que fue incapaz de ejercer de oposición en el parlamento catalán, sin propuestas como se le requería al ser Cs la fuerza más votada, ejerza ahora en Madrid como la leona que sigue empeñada en mantener las tesis y actitudes de total enfrentamiento a Pedro Sánchez. Me refiero a Inés Arrimadas, la lideresa de Ciudadanos que nos dará muchos días de gloria informativa, pero nada más.

Por el contra, hay que alabar la serenidad de Pablo Iglesias, que lleva a Unidas Podemos a exigir un gobierno de progreso. Quieren estar en La Moncloa en la gobernabilidad de España, pero los socialistas prefieren un gobierno a la portuguesa. Pablo Iglesias y Pedro Sánchez se entienden en los valores básicos de la izquierda, pero no parece que ello lleve parejo entrar en el Gobierno que Sánchez ya tiene diseñado y que dará a conocer después del 26 M. Antes, hasta que no se celebren las elecciones locales, autonómicas y europeas, nada de nada; no habrá gobierno. La rotunda victoria socialista el 28 A se lo permite.

Como sucede en Andalucía con la Ley de Presupuestos. Moreno Bonilla ha diseñado una hoja de ruta para impedir que sus decisiones en materia presupuestaria incidan en las elecciones por venir, cuando realmente tendría que ser lo contrario: dejar claro que habrá unos presupuestos liberales, de bajada masiva de impuestos, de creación de empleo a raíz de 150.000 por año (prometió 600 mil nuevos empleos), que habrá fondos para la aplicación de la Memoria Democrática y para la Ley de Género y no someterse a las declaradas presiones de Vox, cada vez más radicalizado.

Aunque no hay nada seguro, y se abren mil frentes, a tenor de los resultados que para el 26M adelanta el CIS parece que Andalucía quedará como única comunidad teñida de azul donde gobierna la derecha con el apoyo de Vox. El mapa de España, pues, se teñiría de rojo y la debacle del PP de Casado le haría dimitir, aunque la esperanza que le queda a los populares es que Ciudadanos no consiga superarles. Tanto Casado como Rivera seguirán ladrando por las esquinas su inquina, casi paranoica, contra Pedro Sánchez.

Moreno Bonilla y Bendodo tendrán que hacérselo mirar porque sorprende que con la cascada de medidas que dicen haber tomado no consiguen levantar vuelo. ¿No será que gobiernan sólo para unos pocos?

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