11 de mayo de 2019
11.05.2019
Galaxia urbanita

Yo soy tú

11.05.2019 | 05:00
Ilustración de Carmen Larios.

Para explicar lo que nos pasa, inventamos historias; a veces, hasta diosas. En otros tiempos, las personas tenían muy presente a la diosa Fortuna, una divinidad caprichosa, a la que le era indiferente que la adorasen o pasaran de ella: actuaba de forma impredecible y sin lógica ninguna, premiando o castigando sin sentido y, casi siempre, sin avisar. Solía representarse su proceder mediante la alegoría de la Rueda de la Fortuna, una especie de noria en la que los seres humanos ascendían o bajaban de forma súbita. «Oh, Fortuna, Emperadora del Mundo, eres variable como la luna, creces y decreces, la pobreza o la riqueza las derrites como el hielo», le cantaban en la Edad Media.

Me llego con mi amigo Juan Carlos a Miraflores de los Ángeles, donde se encuentran las instalaciones de Yo soy Tú, un lugar donde las personas en dificultades encuentran un oasis de solidaridad. En Yo soy Tú, los pronombres son personales, no hay posesivos. Se da lo que se tiene, y lo que no se tiene se busca y se encuentra. Porque hay a quien le cuesta no solo llegar a final de mes, sino al final del día. Se atiende a quien llega sin prestar atención a su procedencia, ideas políticas o religión, mirándole a los ojos, de tú a tú. También a quien no puede ir: personas mayores, solas, a quienes les supone un gran esfuerzo bajar a la calle. En este comedor-dispensador social lo saben y procuran solucionarlo.

La tarea no es fácil. Fundado en 2013 por personas con amplia experiencia en el ámbito de la ayuda social, en la actualidad atienden diariamente a más de setecientas personas. Lo hacen en el Comedor, a donde suelen acudir personas sin techo o con dificultades para encontrarlo; muchas familias acuden al Dispensador, donde se les entrega un menú del día por cada miembro de la unidad familiar, y también cuentan con un servicio de reparto a domicilio, destinado a quienes por su edad o su estado de salud se vean en la imposibilidad de desplazarse, en cuyo caso las personas voluntarias se lo llevan a casa.

La labor de estas personas es increíble. El espacio es limpio, ordenado, muy bien organizado. «El voluntariado es lo más importante», me dice Emilio, uno de los fundadores y alma máter de Yo soy Tú. Militar jubilado, casco azul que vivió en Mostar durante la guerra de los Balcanes la dura experiencia de ver cómo morían bebés de pura hambre, es un hombre resolutivo y decidido, que no se arredra ante las innúmeras dificultades y vicisitudes que conlleva coordinar un sitio así. Se ha esforzado tanto que le ha pasado factura a su corazón; tras recuperarse, sigue en el día a día. Porque Yo soy Tú no cierra nunca, está abierto los 365 días del año, sin excepciones. Y ahí están Emilio y mujeres y hombres que entregan dedicación, comida, ropa, electrodomésticos, camas y lo que haga falta a quien lo necesita. «Yo llevo el papeleo, pero preferiría estar fregando perolas», me cuenta Paqui, la secretaria de la asociación. Cuidan también mucho el aspecto de la economía y la gestión: las cuentas son transparentes, auditadas de modo profesional y constante.

Y llegamos a la comida. Ayudados por el Banco de Alimentos, que les provee de productos de calidad, incluidas grandes cantidades de verdura y fruta frescas, los voluntarios la preparan bajo la dirección de un cocinero profesional, con la máxima higiene y buen hacer. Los menús son variados y equilibrados y cuidan de que el pan sea del día. Porque los detalles son también importantes. Como la dignidad con la que se recibe a las personas necesitadas. «El respeto es tanto o más importante que el plato de comida», me subraya Emilio.

Costear esto no es fácil, pero tampoco imposible. Podemos contribuir bien siendo parte del voluntariado, bien donando algo de dinero: la cantidad que podamos aportar será bienvenida y bien utilizada. Es una forma de ayudar directa, organizada y bien planteada, con la que mitigamos los rudos golpes que la Fortuna nos da sin distinciones. Porque Yo soy Tú es una respuesta a una realidad difícil para muchas personas como tú y yo. Con toda la dignidad y el respeto del mundo.

Más información en www.comedorsocialyosoytu.com

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Crea tu propio Blog