12 de mayo de 2019
12.05.2019
Sol y sombra

Dramaturgia monclovita

12.05.2019 | 05:00

Si va a ser o no ministro Pablo Iglesias es algo que tiene a los periodistas en ascuas. De su dramaturgia monclovita, preámbulo de una «larga negociación» con Sánchez, el líder de Podemos salió igual de disparado que Messi de Anfield después de la debacle del Barça. «Nos hemos puesto de acuerdo en ponernos de acuerdo y estos procesos son largos», dijo sin ofrecer más explicaciones sobre el contenido del largo encuentro mantenido con el presidente del Gobierno. Iglesias parece que por fin ha entendido, o se lo han hecho entender, cuál es su posición y que no puede de buenas a primeras ir con una libreta en la mano proponiendo ministerios al que ha ganado las elecciones. Por ahora se conforma en condicionar la agenda política. Por eso, cree que la «larga negociación» de la que habla, como si fuera el inicio de una hermosa amistad, abrirá la puerta a otro entendimiento. En la izquierda se percibe complicidad, el centroderecha nos ha dejado simplemente unas fotos. Gracias a la escenografía elegida por Sánchez de recibir a los líderes políticos en la Moncloa antes que el Rey evacue consultas en la Zarzuela, podemos adivinar por dónde irán los tiros. El candidato presidente ha elegido para ejercer la «oposición responsable» a Casado y poder situar a Rivera en la irrelevancia irresponsable, cuando es este último el que más firmeza está exhibiendo. El dirigente popular actúa como boxeador sonado después de una paliza. Con las manos libres no ha sido un estratega envidiable, ahora que las tiene atadas no va a mejorar. Sánchez quiere hacer creer antes del 26-M, para no enturbiar la apariencia de moderación, que puede gobernar a vela y a vapor. Después se verá.

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