18 de mayo de 2019
18.05.2019

Cartas al director

18.05.2019 | 05:00

La sonrisa de Doris Day

Cuando yo era sólo una niña pequeña le pregunté a mi madre, «¿Qué voy a ser?» Hoy me levanté, fui a desayunar, abrí la prensa y lo primero que vi fue la encantadora sonrisa de Doris Day. ¿Saben? Todavía no se lo he dicho a nadie, pero yo soy un coleccionista de sonrisas. Modestia aparte, me considero un profesional serio en este sentido.

Y les puedo asegurar sin ningún género de dudas, que Doris Day poseía una de las cálidas, a la par que frescas, sonrisas del mundo. Me explicaré: «Existe la sonrisa forzada, la media sonrisa, la sonrisa que se tapa con la mano, la sonrisa desatada, la sonrisa compulsiva, la sonrisa tonta, etc.» Pero Doris Day tenía una de las sonrisas de corazón abierto, sin tapujos, sin rodeos€ Cuando sonreía, todo en ella le vibraba: sus ojos chispeantes se achinaban, su cara se iluminaba... ¡Ay! Adiós a Doris Day. Cuando leí que se nos había ido, quise saber el significado en español de una de las canciones más emblemática de ella, aquella que se titula: Qué será, será. Y tenía razón, «el futuro no es nuestro, por lo visto. Qué será, será». Adiós, querida y tierna sonrisa. Aunque te fuiste, no lo hiciste del todo, nos dejaste el imborrable sello de tu alegría.
Venancio Rodríguez Sanz
Torremolinos

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Crea tu propio Blog