21 de mayo de 2019
21.05.2019
Málaga de un vistazo

Juego de votos

21.05.2019 | 05:00

La verdad que no he prestado demasiada atención a esta última campaña electoral y no me he enterado más que de lo anecdótico; algún ridículo vídeo, declaraciones absurdas, propuestas disparatadas, insultos y exhibición de eufemismos en entrevistas y redes sociales. Sin embargo, en las generales estuve algo más atento y lo cierto es que el resultado fue muy parecido, si no el mismo: todo anecdótico, superficial, propagandístico. La sensación que me quedaba al ver a los distintos candidatos es que se jugaban más ellos que nosotros mismos. Así era también la narración mediática.

Allá va ese que persigue un 'sorpasso', y ese otro una irrupción rompedora, aquel su redención y esos renovar su imagen o su discurso. Todos tenían –tienen– sus propios intereses y parece que no les avergonzaba mostrarlos y casi pedirnos ayuda. Pero el juego debería ser otro, y no sólo otro sino el contrario. La cosa no va de conseguir gente para tu causa sino de representar la causa de mucha otra gente. O debería parecerse más a eso. Pero la política actual está infantilizada, llena de pataletas, reclamos, exageraciones y una visión naif y dicotómica que sobrevuela y aviva todos los problemas que genera.

Llegará el domingo, o más bien el lunes, y apuesto a que seguirán la misma línea. Leerán los resultados en clave partidista, analizando si fue buena, mala o nefasta su estrategia, y qué pasos dar para comerse al vecino o para que no te coma. Incapaces, como son, de ver en los distintos partidos que componen y en los ajustados resultados que cosechan que lo que hace tiempo vota la gente es entendimiento más que a ningún partido: ninguno va a ganar ya por goleada y ninguno va a desaparecer definitivamente del tablero, así que, el mensaje es claro: entiéndanse por el bien de todos y dejen de pelearse en beneficio propio.

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