23 de mayo de 2019
23.05.2019
Málaga de un vistazo

Se me gradúan

23.05.2019 | 05:00

El 16 septiembre de 2013 entré por primera vez a un aula yo solito. Con mi libro de papel debajo del brazo, mi Máster de Profesorado todavía calentito y la experiencia justa para saber hasta dónde llegaba mi papel dentro de clase. Me presenté a los alumnos de San Estanislao que cursaban 1º de ESO con unas palabras sencillas que había escuchado de algunos antiguos alumnos de ese colegio: «Gracias, perdón y por favor».

Fue una clase curiosa, donde estaban todos los perfiles que había aprendido teóricamente unos meses antes: la líder positiva, el líder negativo, los graciosos€ Un experimento de manual que me sirvió para entrar en contacto definitivo con la vocación docente, no obstante, mi familia está plagada de profesores.

Y este año se gradúan. De los que tuve en Maristas un poco más adelante ya hay quien está en la Universidad estudiando, pero la medida del tiempo que es contar la vida en ciclos escolares me ha llevado ahora, a un mes de acabar este curso, ahora que los de 2º de Bachillerato ya van preparando la Selectividad, a reflexionar sobre cómo pasa el tiempo. Cosas de señores mayores.

Mirar atrás y contemplar el paso de la vida es más fácil cuando uno trabaja con adolescentes que ahora te llaman para tomar una cerveza. Ya no hay que sacar esa cara de «tú qué haces aquí, niño» que había que poner cuando te los cruzabas, con sus dieciséis años y su botella de Cartojal en la mano un miércoles de Feria.

Ahora ya salen a la vida fuera de esas paredes seguras que son las de su cole. Ahora que salen del colegio, ojalá se encaramen a hombros de gigantes.

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