30 de mayo de 2019
30.05.2019
Perdidos y encontrados

A la porra yo

De la Torre ha recibido el último abrazo de una mayoría de ciudadanos que han querido agradecer los servicios prestados

30.05.2019 | 05:00

No dimos una. Casi todos creímos que Vox entraría en el Ayuntamiento de Málaga. No. Pensamos que Ciudadanos crecería, y tampoco. Que el PSOE le pisaría los talones a quien es el alcalde desde hace casi 20 años, pero De la Torre ha conseguido un concejal más que en 2015. Incluso que Adelante Andalucía consolidaría al alza su posición, pero Eduardo Zorrilla se ha quedado sin la cómplice alegría personal de su compañera Reme Ramos, caída en combate electoral. De la porra que yo hice, a la porra yo.

Y en un contexto diabólico para el PP, indeseado hasta en las banderolas de campaña, en la provincia de Málaga los populares no sólo han resistido el empuje al alza del PSOE, sino que han crecido. No en las elecciones europeas, donde Málaga le ha dado 30.000 votos más a Borrell. Hablamos de las municipales y de los candidatos y alcaldes ya consolidados o renovados por la mano del presidente provincial, Elías Bendodo, que ya ve a su amigo Francis Salado atesorar su reciente investidura en tenguerengue como presidente de la Diputación, que se produjo tras su marcha a Sevilla como hombre fuerte del Gobierno andaluz.

Los ciudadanos, los que lo han hecho, han sabido discriminar la distinta naturaleza de cada uno de los comicios. En las generales dijeron lo que querían decir y quedó dicho. En las del domingo pasado también. Por eso no dijeron los mismo. Pero como ésta es sólo una columna, no un ensayo sobre estos últimos años en que este país, y sus ciudades, ha estado sometido a un estrés electoral poco soportable, resumamos lo ocurrido en Málaga así:

Ha ganado De la Torre. No es una obviedad aritmética, que también, pese a no conseguir la apabullante mayoría absoluta de García Urbano (quien estará deslizándose por el tobogán riéndose del mal cálculo de sus curvas). En el contexto capital de la capital malagueña De la Torre ha recibido el último abrazo de una mayoría de ciudadanos que, pese al empuje del cambio de ciclo y el agotamiento por revisar de parte de los aciertos iniciales que han mejorado la ciudad, han querido agradecer los servicios prestados y reconocer que, pese a todo, su alcalde ha tenido y tiene Málaga en su cabeza. Como detalle humano queda la alegría de concejales como Ruth Sarabia o Luis Verde (que iban de 13 y 14 respectivamente) y ya tenían asumido que sólo rellenaban la lista en esa delicada posición.

Ha perdido Cassá. Pero sería injusto darle más duro de lo que muestran los resultados. Ciudadanos ha bajado prácticamente en toda la provincia de Málaga. No sólo no ha conseguido el empeñado sorpasso al PP que tampoco consiguió en Andalucía y en el que tanto empeño mediático puso, es que, a diferencia de los resultados nacionales, en Málaga se ha caído. No sólo Iglesias debe asumir los malísimos resultados de los morados, también Rivera debe mirarse en el espejo de sus últimas actuaciones no estelares.

Y Dani Pérez no sólo no ha sido el freno a la tendencia al alza de su partido. Se ha creído su candidatura. Ha posicionado bien la dicotomía barrios-centro en la discusión política. Le aguantó con creces el debate al alcalde. Ha sumado votos que el PSOE malagueño no sumaba en mucho tiempo en las municipales. Y, si las cosas se hacen bien en un partido donde hace mucho que no se hacen así orgánicamente, crecerá en la oposición con concejales recuperados, nuevos y mantenidos por él y será un candidato mucho más sólido y creíble en 2020.

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