19 de junio de 2019
19.06.2019

Cartas al director

19.06.2019 | 05:00

El auge del individualismo

Recuerdo un sondeo de Sofres en la primavera del año 2000, entonces aún me consideraba joven, cuando avanzaba la aprobación de la carta de derechos fundamentales. Los valores básicos en Europa quedaron reflejados, según la técnica de considerar las palabras que más se repiten ante determinadas preguntas. La relación resultaba expresiva: paz, unidad, unión, futuro, diferencia, esperanza, solidaridad, igualdad, libertad, diversidad, respeto. Como es natural, las tradiciones culturales de cada país aportaban su impronta: por ejemplo, griegos e italianos daban mucha importancia a la historia de una civilización común, mientras que los franceses actualizaban los viejos lemas revolucionarios en torno a la solidaridad y la promoción social. Libertad y democracia se presuponían por todos. Hoy se añadiría quizá el cuidado del medio ambiente.

La gran novedad en lo que va de siglo podría ser el auge del individualismo, que está, a mi entender, en la base de los movimientos euroescépticos, aunque se escondan bajo ideologías identitarias nacionalistas.

Pero, como afirmaba hace unos días Julia Kristeva, ni los más decepcionados ni los abstencionistas refractarios, han cuestionado su pertenencia a la cultura europea. Se sienten europeos. Y «la cultura europea puede ser el camino cardinal para conducir a las naciones a una Europa más sólida»: su identidad plural, su multilingüismo, su cultura de los derechos de las mujeres y de la persona, puede y debe ser una respuesta a las crispaciones identitarias, al derrotismo y a la crisis medioambiental.
Enric Barrull Casals
Málaga

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